domingo, 25 de diciembre de 2011

24 de diciembre, por la noche.





En el Hogar del Transeunte ha terminado la cena que los alojados han consumido en silencio, como siempre.

Hoy tenía pretensiones de gran lujo: Consomé al Jerez, langostinos con salsa mayonesa, muslo de pollo con patatas, melocotón en almibar, polvorones y sidra achampanada.

Es Nochebuena también en esta casa. Se han apagado las luces a las once. Media hora más tarde que los días de diario.

A la doce, María la portuguesa, de origen caboverdiano, se ha puesto de parto y, en veinte minutos, acurrucada y sin ayuda, como las viejas hembras de esta raza milenaria, ha echado al mundo una niña morena y pequeñita que nace ya con el destino prefijado de ir de aquí para allá dando tumbos como han hecho, antes que ella, su madre, su abuela, la abuela de su madre y la abuela de su abuela.

Qué se le va a hacer, no a todos los que nacen en Nochebuena les vienen a adorar Reyes Magos, obispos y pastores.

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domingo, 18 de diciembre de 2011

EL TAMAÑO SÍ IMPORTA

El pie izquierdo no me quiere hacer ni caso. Le conmino, me impongo, por fin lo consigo. Se mueve tras el derecho, uno, dos. Llego a la puerta; ahora quien no me obedece es la mano derecha. “Llama”, le digo, y nada. Al fin lo hace: toc, toc. “Adelante”, me contesta una voz áspera y chillona. Entro y me siento. “¿Y bien?”, me dice un caniche enano arrellanado tras la mesa del despacho. Ahora quien no me obedece es mi faringe. Me ha dejado mudo el tamaño del diamante que luce en su corbata. Consigo por fin ladrar una balbuceante petición de ascenso.

LOS PANES DULCES



Llegaron precipitadamente los dias de hornear los panes dulces. Ella recuperó su delantal de cocina, su alto gorro donde ocultaría la mata de cabellos enrulados. Recuperaría la vieja receta , y comenzaría el ritual.

Canturreaba feliz. Qué placer tener las manos enharinadas! Destrozar los huevos con ganas, someter la blancura de la harina al dominio de esos líquidos aglutinantes . De ahi debieron sacar los políticos sus ideales demagógicos. De ahí. De esa cándida blancura ,inocente , nostálgica capaz de convertirse en masa por el imperio de unos huevos !

Mezcladas las nueces, almendritas, pasas de uva y la copita de cogñac ya la masa cobraba su prestigio navideño . Como en los buenos tiempos de la Abuela. Ella estaba añadiendo un poco mas de harina,cuando las dos gatas atigradas iniciaron una pelea magistral y saltando sobre la mesa en su feroz pelea se enredaron en el bollo y lo lanzaron al piso de la cocina . A ella le saltaron las lágrimas impotente viendo como las gatas y el amasijo se transformaban en un bólido que serpenteaba por la casa.

jueves, 15 de diciembre de 2011

UN PLAN HALAGÜEÑO

Yo la abrazaré bien fuerte y me la llevaré conmigo al infierno. Llegaremos a la orilla de la laguna Estigia, donde Caronte espera con su barca. Avanzaremos entre almas miserables para pagarle el óbolo que nos permitirá llegar al otro lado. Allí engañaremos a Cerbero con la música de lira que llevaremos grabada en un cassette. Cuando el chucho se duerma, correremos hacia el palacio de Hades y burlaremos a la guardia. Lo demás será cosa de coser y cantar. Me plantaré ante Hades y no tendrá más remedio que ceder. ¿Cómo rechazar una Enciclopedia de Mitología, encuadernada en suave símil piel, donde vienen todos tus parientes?

viernes, 9 de diciembre de 2011

Barrio Chino

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Lo cierto es que Juan Antonio, natural de Zambroncinos y conductor de autobuses de "La Paramesa, SL", que hacía a diario la línea León-Valcabado, con domicilio en la calle Tres Mitras de la capital, casado con Celestina y padre feliz de tres hijos (dos niñas y un niño) y que los domingos y festivos, cuando libraba, solía completar sueldo y jornada con alguna excursión del Inserso a Portugal, El Escorial, Salamanca o Santiago, era, dicho sea con todo el respeto para él y sus deudos, un poco corto de luces y ligeramente gangoso, por añadidura.


Estas dos circunstancias, que tampoco es para tanto, le hacían el blanco de rechiflas y cuchufletas en los corrillos de conductores a la espera de la vuelta después de que la tropa de chavales hubiera ganado el jubileo y trotado por las rúas y los bares.


En una de éstas, contaba Juan Antonio su último viaje a Barcelona cuando, buscando un sitio para tomar un bocadillo, se encontró, de pronto, en pleno fragor del Barrio Chino


- Y ¿qué había, Juan Antonio?
- Putas, muchas putas.
- ¿Putas?, ¿Qué es eso, Juan Antonio. Pero, ¿qué es una puta?.
- Hombre, hombre, no me jodas ¿Qué va a ser? Pues una mujer como la tuya.


Y es que, como suele ocurrir, a veces, también él, soltaba verdades como puños.


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jueves, 8 de diciembre de 2011

PIES PARA QUÉ OS QUIERO

El pie izquierdo no me quiere hacer ni caso. Dice que le toca mandar a él, que ya está bien de la tiranía del cerebro. “Cabeza abajo”, ordena, y me veo haciendo la postura de la vela. “Tócate la oreja izquierda con la mano derecha”, me dice, y soy incapaz de negarme, por lo que mi pie izquierdo vibra con risa de cotorra loca. “Y ahora…”, comienza, y empiezo a notar que la cabeza me huele a queso. “Esto es demasiado”, pienso mientras me lanzo hacia él con las manos crispadas. Caigo sobre la alfombra con estrépito. Allí sigue la prótesis, con su zapato de mentira.

lunes, 5 de diciembre de 2011

DE ANGORA

Hay un felino que corretea por un prado y en sus pupilas reside una rosa de coral. Salta, hace cabriolas; sus movimientos van definiendo círculos y en ellos trazan senos, cosenos y tangentes. Hace ya siglos que no me cuentas tus sueños; milenios que no estudiamos juntos trigonometría; una eternidad desde que me llamaste "gatito de angorina".

martes, 29 de noviembre de 2011

CRUCES

Y rayas. Cruces y rayas. Cruz, raya, cruz, raya. Silbar. Voy con mi tío. Me pone a veces el brazo por los hombros, como para abrigarme. No hablamos casi. El tren pita tres veces. Me gusta mirar el atlas de la escuela. Vienen todos los países. Cada uno está pintado de un color. Entre medias hay una franja de cruces y de rayas. Una cruz y una raya y así. De más pequeño, creía que al pasar de un país a otro el suelo cambiaba de color. Ahora ya no. Pasa un poste, zaca, y otro, y otro. Los hilos se mueven arriba y abajo, chaca, chaca, chaca. De vez en cuando un tordo, un pardal, pum, como prendas menudas en un tendedero. Por el cable van signos. Tu padre nos espera, dice mi tío. Esos signos son puntos y rayas que dicen cosas, que avisan de llegadas. Ya hemos pasado la frontera, pero no he visto rayas... Cruces, sí, ya veo... muchas cruces, un campo entero. Se van haciendo más y más pequeñas a medida que se acercan al horizonte. Nos bajamos del tren y caminamos. Aquella es. Paramos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

DE ENTRE LOS MUERTOS

Viví hace años en una casa antigua. Una de esas señoriales, con puertas de servicio y ascensores que crujen. Mi despacho daba al patio de vecinos. Un patio espeso, lleno de palabras fugitivas y de pensamientos impuros suspendidos como lábaros. La inspiración partía transparente del incierto cielo y se iba cargando de carnalidad en el camino. Era como el tiro de una chimenea que producía poemas tan incandescentes como brasas. Todo fue bien hasta que me topé con ella. En la ventana de enfrente, arriba, Kim Novak en persona limpiaba cristales peligrosamente subida en el alféizar. Vestía delantal y cofia - lo que la dotaba de un algo turbador - y la penumbra oculta bajo su falda amenazaba mucho más fieramente que el vacío. Me miró y esbozó una sonrisa. Era ella, lo juro. Sentí terror; no quería vagar el resto de mi vida persiguiendo a un espectro. No tuve más remedio que cambiar de domicilio. Es la enésima que lo hago desde entonces. Tarde o temprano aparece suspendida en el abismo y huyo de nuevo. Pero ni loco me planteo mudarme a un piso con todas las habitaciones exteriores.

domingo, 20 de noviembre de 2011

MAGDALENA

Llorabas y llorabas, y yo allí, sin saber qué hacer. Fuera estaba la playa, la gente despanzurrada alegremente al sol, pero tú no hacías más que llorar y llorar sin decir nada. Sólo hipidos y balbuceos sin sentido. Por un instante, calma, la mirada azul perdida como ausente; luego unos pucheros y vuelta a empezar. Era crispante, tu llanto y mi silencio. Tanto, que hacían chirriar mi mente hasta anular los bramidos de la escandalosa cafetera. Llegó un momento en que todos dejaron de seguir en la tele el encuentro Madrid-Celta de Vigo para mirarte; para seguir con los ojos el reguero de lágrimas que discurría por las baldosas hacia el mar. Yo, entonces, no entendía nada de mujeres. Ni de sirenas.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

FÁBRICA DE SUEÑOS

El día que convencí a Goyín para que me acompañara a desvelar el gran misterio empecé a creer de verdad en los milagros. Aprovechamos que Matías estaba enredando por el sótano y nos colamos en la sala. Luego buscamos a tientas hasta encontrar la puerta por donde se entraba al espacio sombrío que había detrás de la pantalla. Yo llevaba la linterna del FBI que me había regalado Melchor. Una vez dentro inspeccionamos el reducto con aquella luz triste, como de Nautilus en el mar de los Sargazos. Encontramos butacas viejas, algunos focos, un decorado de teatro, mucho polvo, algunas telas de araña. Pero ni rastro del complicado mecanismo, lleno de palancas y engranajes, que forzosamente tenía que existir para generar las imágenes de piratas, vaqueros y tarzanes que tanto nos emocionaban. Los siguientes domingos me los pasé mirando hacia atrás en lo oscuro. Hacia allá arriba, donde un ventanuco iluminado se iba tragando los hilos de colores que partían de la pantalla, como almas en fuga, a medida que iban cumpliendo su sagrada misión.

domingo, 13 de noviembre de 2011

TOMARTE

Tomar té. Tomarte. ¿Qué les sirvo? Deseo tomar té. Y luego – remarcando las palabras – deseo… – mirándote fijo– tomarte. Tu cabello oscuro, tu sonrisa pícara, tus ojos de gata. Yo también quiero tomar… –decías– té; y me mirabas. Era verano y habías estado unos meses en Londres. La tarde discurría perezosa, hablando, viendo gente pasar; tomando té… A veces mirábamos ropa. Me humillabas llamándome “mi mejor amiga”. Con el otoño empezamos a quedar en tu casa. Estudiábamos, veíamos la tele… tomábamos té. Un día me miraste seria: tómame. Yo me reí. Ahora sé que no bromeabas. A las cinco, tomando té, cinco años después.

sábado, 5 de noviembre de 2011

ROJO PASIÓN

A mí no me gusta el tomate. Nunca me ha gustado. Le diré más, detesto su rojo estridente, brillante, reventón. Lo que pasa es que el Guti dijo “venga, uno cada uno”, con aquel gesto como de James Cagney en “El enemigo público”, y no era cuestión… Salimos pitando y saltamos tras la tapia de un solar. Allí, entre risas - estaban rojos, fofos, rezumantes… asquerosos – dimos cuenta del botín, que después yo vomité a escondidas. Mi madre se enteró y me puso el culo del color intenso de mi pecado. Igual que el de mi cara cuando me obligó a pedir disculpas al tendero. Por si fuera poco, el Guti me zurró la badana por chivato presunto. El día siguiente era Domingo de Ramos y mi adorada Maripi se presentó en la iglesia con un flamante vestido... rojo. Ahí empezaron, doctora, mis problemas con las mujeres... por cierto, no podría usted, ni por un día, prescindir de pintarse los labios de ese modo...

jueves, 3 de noviembre de 2011

PRODUCCIONES ANIMADAS DE AYER Y DE SIEMPRE

Entonces todavía había carrozas negras y caballos con plumero. Los muertos recorrían las calles de esa guisa, con el cura delante revestido y los deudos detrás con cirios. Quizás por eso soñé una noche con una gran rata negra, con corona real y coronas de muerto y velas negras y velos también negros. Fue una de las noches más horribles de mi vida. Por eso había tratado de olvidarla, hasta ayer mismo. Estaba viendo el Cartoon con mis hijos cuando, dale, ahí estaba la inmensa rata y las coronas y todo lo demás. Me quedé clavado. Los niños, claro, se reían a carcajadas. Quiero pensar que no fue más que otra pesadilla.

jueves, 27 de octubre de 2011

HILO MUSICAL

Todavía eran de vapor aquellos trenuchos de vía estrecha. Mi madre me acomodó junto a la ventanilla, sobre el banco de duras listas de madera. Tocaron las tres campanadas de rigor y luego un señor muy trajeado enseñó al maquinista un palo grueso. Más adelante supe que era una bandera, pero en ese momento creí que lo había amenazado para que arrancara de una vez. La cosa es que aquello silbó y empezó a crepitar y las ruedas hacían chaca-chaca y chun-chun-chun, lo cual me maravilló porque era justo como ocurría en los cuentos que mi padre me contaba las noches en que le tocaba descanso. Al poco de ponerse el convoy en movimiento me fijé en unos cables que pasaban frente al vidrio. Subían y bajaban al ritmo del chaca-chaca-chun de forma misteriosa. A veces había un pájaro o varios, posados como fusas en aquel arcaico pentagrama. Cada poco un poste cerraba el compás. Así una, dos, tres... muchas veces. Pasé todo el viaje hipnotizado por aquella extraña melodía a la que podía poner letras a mi antojo. Me dio pena llegar. Sobre todo porque el hilo seguía y seguía...

domingo, 23 de octubre de 2011

MI VIDA: CUADRO SINÓPTICO

1966. Tarzán con metralleta. Arde la catedral. Un niño que mira por la ventana. Nubes carmín. Llega la Navidad. Pasan en fila india gentes con regalos. Como los seminaristas, traca, traca, en la cadena sin fin, traca, tra, de la maqueta. Joyería del Carmen. 2011. El Capitán Trueno se va a buscar la copa con uno de León. Rescoldos en el alma. Sigue, traca, traca, la cadena sin fin. Algunos, ande, ande, ande…, renquean. Sigo en la ventana. De momento.

jueves, 20 de octubre de 2011

UN PENSAMIENTO

En un momento, la vida pasa. En un momento, todo, está en el pasado. En un momento uno siente el tiempo resbalando por las manos. En un momento, me habré muerto. Por ello: corro, siento, adoro,respiro, me empeño, me ilusiono, me lanzo, vivo como si fuese el único momento.

Charo Acera.

lunes, 5 de septiembre de 2011

CINCO POEMAS Y UN RINCÓN





CINCO POEMAS Y UN RINCÓN



Cinco paredes, cinco palabras, cinco poemas y un rincón donde se encuentra mi alma, mi vida y mi ser.



Un camino para leer, para leerme, para contar narrando instantes recordados, encontrados y marcados por una impronta que agarra las ideas.



Momentos dispares, con distintas perspectivas, orientación y contenido, como el camino recorrido. Argumento que habla de otros muchos lenguajes que explorar y recorrerlos todos, paso a paso, es un sueño….



Colores, texturas, garabatos, dibujos, formas, que te atrapan en el tiempo. Disfrute de horas de silencio.



Instantes que compartidos, vividos y estrujados con los cinco sentidos, son creados y aquí expuestos.



Ahora vuelan, ya están solos, ya se han ido aposentando estos pájaros efímeros que se posan, anidan y dejan un legado. Ya no sirven de casi nada porque son tiempo vivido, tiempo soñado y ahora tiempo abandonado.



Son casi tiempo olvidado.



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Charo Acera.



Para “Cinco poemas y un rincón”.





CHARO ACERA DESENREDA EL MOVIMIENTO





En el viento de las palabras, quedaron las huellas de las miradas.



En las venas de los árboles, los colores juegan a enredar el movimiento,



pero Charo desenreda entre texturas y dibujos, el aroma del barro,



que duerme en el rincón de femeninos volúmenes, donde descansa el verbo.





Manuela Bodas Puente






La esencia de Charo Acera, su alma de artista, su alma de mujer, se enreda en su obra mostrando siempre una parte de sí misma. Como en esta coleccion titulada "Cinco poemas y un rincón", donde explora a través de las texturas, atrapa palabras entre miradas y colores, para definir y definirse a través del apasionamiento de sus dibujos, para acabar llenando con la escultura ese rincón que ella define como su alma, su vida y su propio ser. Una obra encerrada en cinco poemas y un rincón para abrir su arte al mundo.



Mercedes Glez. Rojo







Este es mi gran ejercicio literario del año, que me gustaría compartir con vosotros , va de poesía, pintura y escultura. No puedo traeros la exposición entera, pero si puedo invitaros a verla en el Centro Cultural Santa Nonia, Caja España porque se inaugura el 15 de Septiembre. Después iré colgando los poemas y alguna foto para los que estáis muy lejos. Espero que os guste.
Un abrazo Charo Acera.



miércoles, 24 de agosto de 2011

INSTANTÁNEA

Nunca se sabe donde pueden saltar las historias. En esta ocasión fue a través de la "aguada" de un amigo hecha a partir de una fotografía antigua. Luego vino mi historia a modo de poema. Observando a la gente que veía la exposición y miraba los poemas, pudimos percatarnos que algo había en este binomio que despertaba la emoción de mucha gente. Ahora quiero compartirla con vosotr@s. Podréis ver más en la exposición que Antonio Conejero está realizando en Astorga hasta el día 28 de este mes de agosto. Historias encerradas en "Versos de acuarela".

INSTANTÁNEA

Fue apenas un instante.
Todo se paralizó a su alrededor
mientras su mirada observaba
aquella vieja cámara que les fotografiaba,
el gesto adusto,
perdida la mirada,
atrapados siempre en una imagen
transformada en “aguada” con el tiempo.

Hoy las eras duermen vacías
del sudor y de los cantos.
Hoy no se respira el olor amarillo de trigos,
cebadas y centenos…
Ni el verdor fresco de la hierba…
No se suspende en el aire
el polvo que un día se hará pan.
Ni chirrían los ejes de los viejos carros,
ni mugen, perezosos, los bueyes en su lenta espera.
Hoy, con los ojos prendidos en la acuarela,
mi mirada busca en las miradas de antes
el leve susurro de las viejas historias.
                                    Mercedes Glez. Rojo

lunes, 8 de agosto de 2011

Persecución.

La niña, apoyada en la barandilla del puente, observaba con la mirada perdida en el sereno cauce del canal cuando los vio. 
Eran dos, uno apenas más pequeño que el otro. Y cayeron casi al mismo tiempo al agua. Se dejaron arrastrar por la corriente, persiguiéndose incansables en el agua mansa. Un poco más allá, el discurrir lento se tornó agitado en breve caída. Y el silencio del agua se volvió borboteo cantarín. 
Fue allí, entre la blanca espuma  y  el ligero borboteo del  remolino, cuando se alcanzaron y jugaron juntos al abrazo, mientras la niña sonreía feliz contemplando su cortejo.

jueves, 28 de julio de 2011

EL ADIVINO




Conocí un hombre que adivinaba mediante unos cartones tan gastados,que ningún símbolo era apreciable en ninguna de sus dos caras. Un buen día dejo de ejercer su oficio. Alguien le preguntó cual era el motivo."Llevado por un sentimiento de piedad,dije a una mujer que anhelaba ser madre, que,desde ese día,así que pasaran cuatro meses,iba a concebir" .Así se cumplió. Desde entonces paso los dias de modo de no alterar los planes del Universo " .

martes, 28 de junio de 2011

EL PRIVILEGIO.



Sintió como si alguien tirase de su mano y la arrastrase al interior del templo, todo estaba en el más absoluto silencio y el oscuro entorno de la mañana resultaba no habitual, algo era diferente a otros días que como hoy buscaba la paz del inmenso templo para hacer calma en los pensamientos. Demasiada penumbra, demasiada tranquilidad. Se le erizaron los pelos de la nuca y sintió un poco de frió, quizá esta mañana era más temprano, quizá no habían encendido todavía las luces por alguna circunstancia. Se sentó en el sitio de costumbre y se puso a escuchar, por si acaso, pasos o ruidos que confirmasen la presencia de alguien. Tan solo el latido de su corazón. ocupaba tanto sus oídos que se quedó relajada y se desconectó de la sensación de alerta. Al momento su cabeza ya estaba embobada admirando los arcos, el retablo, las esculturas y los cuadros.






En un segundo ocurrió. Sin darse cuenta. Abrió la boca, respiró despacio al principio y rápido después, el corazón empezó a hacerse notar y a bombear más y más, ensordecedor ruido y un inmediato escalofrio recorrió toda su espalda. ¡Qué sensación más increíble!.









El sol, se asomaba de lleno por encima del altar mayor y el retablo con la fuerza más espectacular.






Dentro de su alma una esponja recorrió el momento de calma con el olor agradable de la iglesia, el silencio rotundo de la mañana y la luz más bella. Pero qué suerte tienes, se dijo, trabajar al lado de esta maravilla y tener el privilegio de poder entrar y mirar cada día.






Había sido como una sobredosis de paz, como una relajación profunda, como un gran regalo que devolvió la sonrisa a su aspecto y cuando se levantó para marcharse caminaba flotando en una nube.






Charo Acera.

RESPIRAR




Respirar…

hondo, profundo…

Dejar que el aire entre en tu esencia

Dejar que el aire te adormezca, te calme

Respirar….

tu mirada, por tus poros,

por tu suave y morena piel, con tu aliento

Respirar…

Juntos, acompasados, en un mismo ritmo

Respirar…

tu lengua, tus fuertes manos, tus gruesos labios

Ven…

tómame, aduéñate de mi razón,

Secuéstrame con tu hálito

Respira conmigo, cede a mi locura

Respira conmigo, atropelladamente nuestro sexo

Respira conmigo, nuestro oxigeno envenenado

Respira conmigo, nuestros cuerpos extenuados

Respira conmigo, tu miembro eréctil dentro de mí

Respira conmigo, mis avernos húmedos

Respira, respira, respira…

lunes, 20 de junio de 2011

SU ESPALDA




No le fue difícil imaginar su rostro, llevaba toda su vida deja

No le fue difícil imaginar su rostro, llevaba toda su vida dejando volar sus sueños. Lo aprendió de niño, cuando su maestro no alcanzaba a atraer su atención por completo y permanecía inmóvil, con los ojos como platos, retroalimentando con precisión, como si entendiera cada coma de la explicación, mientras seguía navegando en sus delirios.

Por eso el día que vislumbró su espalda semidesnuda, con la curvatura praxiteliana casi perfecta, no pudo apartar su mirada. La siguió mirando durante horas, impávido, acompasando su rostro con un ritmo hipnótico que la dejaba ver a intervalos entrecortados a través de la ventana del aula.

No la conocía todavía , pero supo en ese instante que era la silueta perfecta, aquella que imaginó sólo en sueños, y que jamás había pensado lograr dibujar con su mirada.

Cuando acabó la clase, siguió quieto y ausente al bullicio de recogida de enseres. Observante, inmóvil y pasmado, la imaginó como una bella romana saliendo del agua, líquida y resbaladiza, recorriendo cada curva con el paso lento y suave de la lengua de dos enamorados.

No pudo apartar su mirada jamás, cuando la ola de lodo y fuego lo dejó inerte para siempre, se quedó allí enterrado vivo, sin poder apartar sus ojos de la ventana. A nadie le importó jamás que la espalda semidesnuda hubiera sido sólo una estatua.

Hoy una brocha lame con tiento su cara, y lo que aquel veinticuatro de agosto del año 79 fue un infernal caldo denso y mortal a los pies del monte Vesubio, está dejando entrever a cada pincelada su rostro, mientras grano a grano se caen, las entrañas del volcán que transformaron al aprendiz de escultor en piedra para la posteridad.

JSS junio 2011

sábado, 28 de mayo de 2011

LA LLAMADA DEL MAR

               Amanecía tímidamente entre los pinos de aquel pequeño bosquecillo que aún se mantenía junto a la playa. Sintió junto a ella las respiraciones profundas de sus compañeros de acampada que dormían todavía ajenos a los aromas que despertaban aquellas primeras horas matinales. Se quedó quieta unos instantes, envuelta en el cálido saco, perezosa, sin ganas de enfrentar el nuevo día que seguramente les acechaba con nuevos problemas y preocupaciones. Se oía lejano, perdido en la espesura del bosque, el canto de algún mirlo y de fondo, justo detrás de sus cabezas, un rumor lento de olas estrellándose en la playa. Una infinita tristeza comenzó entonces a invadirla en aquella soledad llena de presencias que no deseaba, de problemas que no se había buscado. Miró a un lado y a otro. Nadie se movía a su alrededor. Todos parecían dormir plácidamente ajenos a sus angustias. Y de pronto un impulso irresistible la llevó a levantarse con sigilo, a abandonar el abrigo del grupo que la ahogaba.
            Casi sin darse cuenta se encontró descendiendo hacia la playa por el serpenteante y abrupto sendero que  separaba ésta del pinar. Estaba fresca la mañana y una mezcla de olor a resina y a sal, salpicado de aroma a madreselva, penetró por todos sus sentidos. El cielo permanecía gris un día más mientras parecía presentirse próxima la llegada de la lluvia.
        Se descalzó para sentir bajo sus pies el frescor de la arena. Los arrastró con pereza dejando tras ella un surco que paso a paso se acercaba al agua. Había bajado la marea y quedaban en su extremo, al descubierto, un grupo de rocas. Se dirigió a ellas. La espuma jugaba a esconderse entre sus recovecos acariciando con mimo su áspera superficie. Se acercó aún más y se sentó por fin en una de ellas, sus pies desnudos penetrando en el líquido elemento que quedaba atrapado cuando las olas se retiraban. Fijó su mirada en el acerado horizonte y se quedó absorta en sus pensamientos que de pronto se vieron invadidos por aquella canción que tantas veces cantó de adolescente
“Por la blanda arena / que baña el mar / su pequeña huella / no vuelve más
Un sendero solo / de pena y silencio llegó / hasta el agua profunda
Un sendero solo / de penas mudas llegó / hasta la espuma…"
            Después sintió sobre su rostro la fresca caricia de la lluvia anunciada y elevó su cara al cielo ansiando perderse bajo ella. Se puso en pie, abrió sus brazos a la brisa y comenzó poco a poco a desnudarse. Allí, en la soledad de la playa, mirando fijamente aquel apacible mar que abrazaba con suaves caricias la arena desierta, desnudó su cuerpo bajo la caricia húmeda y tibia del amanecer y avanzó despacio entre las rocas hasta alcanzar de nuevo la arena. En el silencio matinal, sólo el rumor de las acariciantes olas sobre la orilla aún húmeda tras la marea alta, el chasquido de las pisadas de sus pies descalzos. Desnudo su cuerpo cubierto de tensiones, desnudas de miedos su cabeza y su alma, avanza paso a paso hacia el abrazo del agua que la envuelve poco a poco. Cierra los ojos, deja que su cuerpo flote sobre las suaves ondas marinas mientras cae la lluvia sobre ella. Abandonada a la superficie del mar, no piensa nada, no siente nada más allá del abrazo de las olas y siente que podría perderse para siempre, dejarlo todo, olvidar sus angustias y preocupaciones… Pasan los segundos, los minutos, tal vez las horas y se resiste a abrir sus ojos, a perder para siempre la caricia de la lluvia mientras la mecen tan dulcemente las olas…

            Al fondo comienza a oírse el bullicio del grupo que despierta. Voces, gritos, risas, …, llegan hasta ella por encima del rumor del mar y de la lluvia rompiendo su rato de ensimismamiento. Se gira en el agua y nada hacia la playa. Con un suspiro de resignación recupera la ropa abandonada entre las rocas y se viste lentamente. Ha llegado el momento de volver a sus obligaciones.
            Desde el sendero se vuelve una vez más hacia la playa y sonríe, casi imperceptiblemente, mientras su mirada se pierde una vez más, soñadora, sobre la superficie plateada.

sábado, 21 de mayo de 2011

EL TRASLADO


A sus casi 50 años , allí estaba, como un chiquillo estrenando la habitación de uno de aquellos hoteles lujosos, donde iban las parejas fugaces a enmarcar sus amores .
La miró una vez más deslumbrado por los movimientos de ella, seguros, graciosos, como si formaran parte de un ballet o de una comedia con pasos tan estudiados que salían a la perfección.
En su pensamiento se deslizó por un instante la idea que era una verdadera artista.
Ella se reía. Le contaba chistes. Le hacía cosquillas inesperadas. En menos de media hora lo había convertido en eso : un chiquillo !
Se bebieron un par de buenas copas de bourbon. Estaba distendido y locuaz. Le había contado de aquellas largas navegaciones en las proximidades de la Antártida . Del rompehielos que avanzaba lentamente entre un mar de olas mansas y hielos rotos , que en la madrugada, cuando la primera cresta solar asomaba en el horizonte, se volvían soberanamente rojizos y fulgurantes. Los hombres acodados en el puente de mando, apenas respiraban , solo atendían a la rotunda magnificencia del Sol. Se sentían buenos. Hechos de bondad pura .

Ella lo abrazó. Lo hizo sentir un Zeus lánguido, satisfecho, rotundo en su doble identidad : divina y humana. Le arrancó nuevas emociones , breves raptos de ardientes comuniones . Y luego nada.
Nada. Ni hielos ni mares. Ni música ni danza. Ni siquiera ese leve perfume de rosas desvanecido en la piel.
Se puso de pié. Estaba solo. Audazmente solo. La mujer de Araujo había desaparecido como la luz en las esferas nocturnas.
¿Cómo era posible? Se preguntó sin falsos escrúpulos. Entreabrió la puerta y vió que el auto rojo había desaparecido.
Se vistió como siempre y pidió al conserje un remisse que lo llevara a la civilización. En menos de cinco minutos estaba regresando al mundo, a la gente, a las cosas , y el chiquillo que llevaba muy adentro también había desaparecido igual que la mujer de Araujo. Sin dejar señales.
Pasaron años. Décadas . Zeus cubría su incipiente calvicie con una boina de vasco , que inclinaba hacia uno de los lados de su rostro.
Caminaba con menos bríos. Era un caballero atento y generoso con las damas. Capaz de ceder su asiento en el metro, los ómnibus, las barcazas. De tanto en tanto se dejaba elegir por alguna romántica empedernida, se dejaba quitar la ropa y los zapatos, y se metía entre la frialdad de las sábanas , dispuesto a todo.
Era su homenaje a la mujer de Araujo. La gran siete! Qué finamente lo sedujo, con qué coraje lo citó a media tarde y se lo llevó en su Cadillac rojo. Y lo amó. Vaya si lo amó con requiebros humanos , con desparpajos divinos y perfectos.
Al tiempo se enteró que Araujo había sido trasladado a una nueva misión en un país del Atlántico Norte. Asuntos de la diplomacia. Nunca más supo de ellos. Igual que si la tierra los hubiera tragado.
Ya estaban todos retirados. Si uno se encontraba con algún conocido en
los supermercados, allí comparecían con sus uniformes de turista. Bermudas, camisas hawaianas, ojotas. Anteojos oscuros.
A Zeus le fascinaban las ojotas. Dejaban ver aquellos dedos de las extremidades, los testigos torturados por aquel hombre o aquella mujer. El mismo ventilaba sus propios dedos desnudos sobre las arenas de la playa. Los condenaba a los salitres que el mar renovaba hora tras hora, con ese ímpetu salvaje , de bestia acuática.
Aquellas uñas suavemente perladas de la mujer de Araujo! Como si las conchas marinas las hubieran tallado con milenario esmero.

Lo vió en la lejanía. Con aquél aire de lobo marino. Bamboleándose y sacudiéndose . Romero!
Obeso, con sus ojos claros, y los bigotes de morsa.
Te estaba mentando , bandido ! - le dijo Romero al abrazarlo. Después de recordar los bueyes perdidos, le clavó la frase:
-Sabés que me los encontré a los Araujo en Bruselas ?
No sabía nada de esa gente ! -
Tienen un hijo que les nació en Bélgica. Estudia astronomía. Al muchacho le atrajo el Universo, igual que a vos. Salió igualito a la madre. En Junio cumplirá veinte años .Sacá la cuenta !
Sacá la cuenta.
Zeus lo abrazó con emoción y se despidieron.

sábado, 30 de abril de 2011

El cuidador del fuego.

Acerqué las manos para calentarlas, pero como no sabía medir me quemé. Culpé al fuego, a la madera, a las ampollas y al dolor. Curadas las heridas, al sentir de nuevo el frío, temía acercarme a la hoguera, pero era un error. Ahora ya sabía calcular la distancia.

La próxima vez que me enamore, danzaré con las chispas liberado. No es culpa del amor la quemadura. La vida sin amor es hielo frío. Cada fuego exige su distancia. Los hay de brasa, de ceniza mojada, de montaña poderosa, para hacer castañas, para calentar los espacios y el fuego que yo busco; el que calienta el corazón sin quemar al acercarse. Uno que me vuelva leña feliz de arder, pero que al quemarme no me deshaga, sino que vuelva incendio sagrado mi espíritu de nogal.

LUCIA Y EL TIEMPO




Cuando él le dijo que ya no la quería, que había otra mujer, se paro el reloj, todo se torno negro, se le partio el corazón. ¿Cómo era posible que se enamorara de su mejor amiga?. Desde entonces ha vegetado sin emociones ni esperanzas pero sin perder de vista a los hijos. Fue su primer reto personal. Cada día era una lucha por no hundirse en la agonía de la muerte, ¿cuan fácil hubiera sido dejarse vencer por la idea del suicidio?. Se agarro a ellos con tal frenesí que temió hacerles daño. Se planteó la vida como una obra de teatro en la que intento representar el papel de madre fuerte lo mejor que pudo. Aunque cree que no logro convencerlos del todo, supieron seguirle el juego.

Ahora dos años después cree que no lo hizo tan mal. Dicen que las desgracias unen. Notó que surgió entre ellos una conexión que antes no existía. Recuerda que los miraba y no sentía nada, eso la atormentaba terriblemente. Estaba segura de que los quería más que a su vida, pero su corazón se había roto. Además, en aquellos días su vida no servía para nada, así que ofrecerla a cambio de su amor hubiera sido un sacrilegio. Le preocupaba la desidia con que el alma miraba sus sentimientos.

Nadie puede imaginar lo duro que era levantarse. Sonaba el despertador y todo volvía a empezar. Sus pies tocaban el suelo, sentada en la cama miraba la puerta de la habitación, en el momento que la cruzara todo sería una farsa, risas, fingida alegría. ¿Les habrá engañado alguna vez?. No sabía que era peor, si las pocas horas de sueño, un sueño inquieto, pesado, porque hasta el llegaba la desolación y el dolor, o esta farsa para intentar que volviera la normalidad a sus vidas.

Lo habían conseguido, la alegría volvió a sus vidas, las risas llenaban la casa, las ganas de vivir les empujaban a hacer planes. Como cada tarde fue a sentarse frente al mar, le daba fuerzas para seguir adelante.

lunes, 18 de abril de 2011

A LOS CEREZOS

           
A los cerezos que nos ofrecen sus blancos dedos
llenos de vida y caricias,
quiero elevar una plegaria de existencia.
A los cerezos que tocan con sus ramas,
el aire que respiramos, que tocan con su hermosura,
hasta la fibra más dura de nuestra gris musculatura.
A esos cerezos les pido nos invadan con su energía.
A los cerezos que están sonriendo en Japón.
Especialmente a esos, agradecerles las imágenes
que nos muestran su sonrisa blanca y sonrosada,
después de que la negra capa de la muerte,
embozara para siempre una parte de su tierra.
Quizá, por orden de la naturaleza,
su polen traiga este año una misión nueva,
limpiar de partículas radioactivas,
la atmósfera podrida por la inteligencia del hombre.
Que así sea.
Gracias a los cerezos en flor, vemos otras imágenes de Japón. Gracias a los cerezos en flor, hay que hacer un acto de intensa reflexión y de intensa admiración por los hombres que están jugándose la vida intentando que la hecatombe de Fukushima no sea aún de mayor envergadura. Seguramente ellos no vean los cerezos en flor este año, craso error, porque esa visión les haría sonreír, que buena falta tendrán y el contacto con esa hermosura les limpiaría de toda la inmundicia que se han tenido que tragar para intentar detener al monstruo que se ha despertado en Japón.  A ellos, más que a nadie, les vendría bien un atracón de esas imágenes niponas con las calles atestadas de cerezos en flor.
Quiero creer, que al monstruo de Japón, acampado en Fukushima y comarcas, estos hombres que se están jugando su salud y su vida, le están convenciendo de que no debe manifestarse más. De que ya ha hecho mucho daño, sacando tan sólo uno de sus brazos. Que serán capaces de sujetarle para que sus oscuros átomos de destrucción, creados por los hombres, no lo olvidemos, se vuelvan a dormir en los brazos de esas preciosas imágenes de los cerezos en flor.
Desearía, que las flores que auguran frutos, curasen tanta tragedia. Que en los cerezos estuvieran las moléculas que contrarrestaran tanto sufrimiento, pero aunque esto no sea posible, al menos mientras contemplamos ese mar blanco y sonrosado que llena las calles de Japón, se nos va la imagen de ese otro mar donde las moléculas radioactivas están destrozando el intenso y precioso azul del Pacífico.
Aquí en nuestra comarca, los cerezos, también están igual de hermosos, no dejéis de extasiaros un rato ante cualquier cerezo, para llenar  las pupilas de energía y calma.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo