lunes, 24 de enero de 2011

Educando a Tarzán

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Habían pasado ya diez días de un llover continuo y torrencial sobre la selva. Días y días de una lluvia feroz y primitiva. Del ambiente fresco y perfumado de la primera llovizna se había pasado a la pesada sensación de la penumbra permanente y el martilleo constante del agua sobre las hojas.


Tal vez todo ello, o la obligada inactividad en el refugio, habían provocado en Tarzán un estado de febril melancolía que le empujaba a escribir larguísimos y lánguidos poemas de penas y de ausencias, excesivos en la forma y escasos en el fondo.


Chita leía, indulgente, los poemas del pupilo y, escogiendo las palabras para no herir sus sentimientos, aunque sin renunciar, al mismo tempo, a la tarea educativa que se había impuesto, le advirtió, doctrinal y cariñosa:


- Convéncete, Tarzán, hijo: en la literatura, como en el sexo, el exceso y el tamaño no mejoran, necesariamente, el resultado.


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sábado, 15 de enero de 2011

Un sendero de luz


Publicado para el Concurso Isauto Honda- La Nueva España


El despertador sonaba con insistencia. Anunciaba la hora de comenzar la lucha cotidiana, aquélla en que no existe un lugar para los cobardes ni para los ilusos que pretenden cambiar el mundo con sus locos ideales.
Desde mi ventana pude ver que aún no había amanecido y eso me produjo una intensa desazón pues tenía el cuerpo entumecido y cansado.
Pensaba en esto, cuando mis párpados comenzaron a caer como pesadas losas. Entonces y sólo entonces, la negra espiral del sueño me atrapó irremisiblemente.
Era curioso observar, que de pronto, como por arte de magia, todo había desaparecido: mi cama amplia y confortable y el temible despertador objeto de todas mis pesadillas.
En el lugar en que me hallaba, no hacía ni frío ni calor, una cálida luz dorada me envolvía y el aire tenía una consistencia maleable, gelatinosa que traía a mi memoria aquel recuerdo de infancia en que vi como un termómetro se rompía y me paré a observar las esferas de mercurio.
De pronto, noté una caricia en mi mano, se trataba de una manita pequeña de tacto aterciopelado perteneciente a un pequeño ser de luz mucho más luminoso y dorado que la atmósfera que nos envolvía.

-¡Sígueme por favor!. ¿A que esperas?-
en sus labios se dibujaba una sonrisa:
-A partir de ahora.- Me dijo.- Yo seré el guía que te acompañará en este viaje.
Fui en pos de la criatura luminosa a través de senderos irisados donde crecían unas flores gigantescas y exóticas.
Surgían por doquier edificios retorcidos, disparatados, donde las ventanas hacían las veces de puerta y viceversa de modo, que si a alguien se le ocurría asomarse corría el peligro de precipitarse en el vacío.
Aquella escena provocó en mí un incontenible ataque de risa. Mientras, mi pequeño amigo, no cesaba de preguntarme:
-¡Dime!. ¿Y eres feliz?-
Realmente lo era. Nada de lo que antes había experimentado podía compararse con aquella inmensa felicidad. Todo, absolutamente todo, parecía haberse borrado de mi memoria al igual que un libro en blanco.
Seguimos subiendo y bajando pronunciadas pendientes hasta alcanzar un lugar de una belleza y serenidad imposibles de describir.
En la lejanía, divisamos una casa pequeña, sensatamente construida con un pequeño jardín donde, dos ancianos se hallaban sentados como si llevasen ahí toda una eternidad esperando.
La pareja, se sonrío al vernos, y se tomó de las manos con una ternura infinita.
-Nosotros nos morimos.- Dijo el viejo fijando la vista en el horizonte y añadió.- Sí, nos morimos. Hace ya de eso muchos, muchos años....-Y somos muy felices.-Corroboró su esposa.-No añoramos para nada el sufrimiento y la soledad de antaño. Y...¿Sabes una cosa?. Cuando vivíamos teníamos unos ahorrillos. Pero el dinero aquí mi niña, no sirve de nada. Es el amor lo único que puede atravesar todas las barreras. El amor puede con todo. ¡No lo olvides!. Incluso con la muerte.
Miré a mi pequeño guía sonriendo y éste asintió señalando a un numero grupo de seres como él que atraídos por nuestra presencia se acercaban a saludarnos.
-¡Miradla!. ¡Ya está aquí!. ¡No tengas miedo de nosotros!. ¿Te quedarás para siempre?
Aquellas sencillas preguntas me llegaban al alma.
-¡Ojalá tuviese mucho más tiempo para quedarme!.- Les dije.- Pero mi guía tiene prisa por partir.
-¡No!.- Dijo éste con rotundidad.- Allá arriba, una luz me dice que sólo eres una intrusa y que esto no es más que un error.

Entonces, quise rebelarme y decirle que mi felicidad estaba en sus manos que sólo él podría vencer la voz que me atormenta. Pero su voz sonaba triste cuando me gritó:
-Eres una cobarde y aún no has llegado al final del camino. La luz te espera ahí abajo.
Mi pequeño, volvió a fruncir el ceño y acabó dándome la espalda. Viendo, que nada conseguiría si continuaba insistiendo decidí que tenía razón. Aquel no era un lugar para mí, sólo había huido en un momento de flaqueza.
Mas algo dentro de mí, se resistía a abandonar aquella cálida y dorada luz, aquellos seres brillantes, limpio que me infundían la paz que me faltaba y la que ansiaba por encima de todos los tesoros terrenales del mundo.
-¡Puedes ignorarme si quieres!.- Admití con disgusto.- Pero me apena saber que nunca más nos volveremos a ver.
-Eso no es cierto.- Murmuró antes de irse.- Podrás verme cuantas veces lo desees. ¡Búscame!. ¡Búscame en el mundo de tus sueños y allí, me encontrarás!.
En ese momento, la realidad acabó golpeándome demostrando una vez más cuan efímeros son los estadios de la felicidad.
Una vez más el despertador estaba sonando y yo volvía a ser un corazón sangrante, perdida entre el gentío.
Pero a pesar de mi falta de coraje, me esfuerzo por estar aquí todos los días y aprender un poco de lo que me rodea.
Y desde entonces, siempre que intento dormir, le busco a propósito en mis sueños, sin hallarle nunca. Y me pregunto si cuando llegue el momento tendré miedo y si habrá alguien luminoso, etéreo esperándome allí, al final de un hermoso sendero de luz.

miércoles, 12 de enero de 2011

MUERTE DEL CABALLERO TEMPLARIO

imagen: http://es.board.bigpoint.com/damoria/showthread.php?t=66642

El caballero templario tembló de pánico al pensar que nunca regresaría a su casa tras la batalla. Recogió sin fuerzas su trozo de pierna sesgado por el frío hierro sarraceno, y no lloró por miedo a verse descubierto. Tras arrastrase junto a la colina comenzó a recordar febril aquella frase que había guiado su vida “ "NON NOBIS DOMINE, NON NOBIS SED NOMINE, TUO DA GLORIAM". Sintió bajo él un charco de sangre inmenso, siguió pensando en que jamás volvería a oler su tierra húmeda de bosques de castaños, encinas y robles....después exhaló de ira “¡ DE QUÉ ME HA SERVIDO SEÑOR LA LUCHA POR MI TIERRA EN TU NOMBRE, SI JAMÁS L A VOLVERÉ A VER!”... triste, perdido y solo, su sangre se derramó gota a gota, hasta la última...

viernes, 7 de enero de 2011

EL SUEÑO DE ORDO, EL NIÑO SORDO


 Ordo camina todos los días unos cuantos kilómetros, desde su cabaña hasta el pozo del agua. Antes de ir a la escuela, debe acarrear, cada día, el agua necesaria para la jornada. Aún no ha salido el sol, cuando se pone en camino con una gran vasija que porta en la cabeza. Un día, nota una nueva vibración detrás de él en el camino. Ordo se para, tiene miedo de volver la cabeza y encontrarse con una alimaña, poco a poco supera el miedo y vuelve la cabeza, para su alegría, se encuentra con un sueño: un hermoso perrito de hocico chato y pelaje corto, le mueve la cola en señal de saludo.
            - Hola amigo, me llamo Erro, guau, guau ¿Te gusta como ladro? Por favor déjame que te acompañe, estoy solo y me da miedo andar por la vida así.
            Ordo quedó boquiabierto y sus enormes ojazos enviaron un cariñoso saludo al chucho.
-Hola – le dijo con gestos. No sé lo que me dices porque soy sordo, pero por favor no te vayas, me gustaría tanto que te quedases a mi lado para acompañarme a por agua todos los días. No sabes que triste es andar este camino cada día solo.
Erro lo miraba atónito, nunca antes había visto a ningún humano gesticular tanto ¿Qué le pasaría al chico? Además no lograba oír ningún sonido de esos habituales en los humanos. De todos modos resolvió seguir a su lado porque la mirada de aquel muchacho le daba paz.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

miércoles, 5 de enero de 2011

PRINCIPIO Y FIN DE LAS PALABRAS


Ya casi no podía recordar el brillo de los ojos de su hija aquel día de mayo, cuando balbuceante e insegura, pronunció su primera palabra: “mamá”.

Ese sonido instintivo la sedujo desde el primer fonema. Y así se mantuvo toda la vida hasta sesenta años después.

Era enero, pero no alcanzaba ver nevar desde su cama de hospital. Llevaba tantos días postergando el abismo, que sólo le reconfortaba la visita de su hija casi perenne, permanente.

Los días sucedieron a las noches como atletas de relevo cansados, agotados, enfermos. Y el seis de enero, le regaló una sonrisa...

Dos días después, casi no podía hablar, pero tuvo fuerzas para buscarla con la mirada por la habitación hasta hacerla llegar a su cama. Cuando la tuvo tan cerca como para ver sus ojos, pronunció por última vez... “adiós...hija”.


fuente de imagen http://padre-familia.com/tag/madre-e-hija

martes, 4 de enero de 2011

¿Alguien se animaría a continuarlo o darme ideas de como seguirlo?





Después de largo tiempo sin visitar Asturias, se decidió por fin a alquilar aquel hotelito próximo al Cabo Peñas, famoso por sus impresionantes acantilados y por el faro anejo a una casa, cuyas dependencias habían sido reconvertidas en un museo.
Llegó sólo, sin más compañía que su perro Lucky, como Lucki strickes, la marca de cigarrillos que fumaba cuando hacía tan sólo un año estaba enganchado a la nicotina.
En el pequeño hotel no admitían animales, pero como el dueño le conocía desde pequeño y conocía a sus padres, aceptó un generoso plus por dejarle permanecer con Lucky en una época invernal en que escaseaban los turistas.
Eran múltiples los motivos que le habían traído a un lugar como aquel entre ellos, que su infancia había transcurrido allí, que aunque ya no le quedaban familia, ni arraigos, aún estaba encadenado a los recuerdos pues allí era donde había conocido a su mujer, con la que se casó y emigró hacia Madrid y que había muerto apenas hacía un año- el tiempo que Luky vivía en su compañía- presa de una enfermedad incapacitante que primero, la había baldado de las dos piernas, luego la había privado de la vista y el habla y finalmente había afectado su cerebro causando un daño sistemático a todos los restantes órganos.
Corián sintió en su rostro la fría brisa matinal y se refugió bajo el cuello de su gabardina.
Allí de pie, contempló las enormes olas que se estrellaban contra los acantilados y las gaviotas que volaban enloquecidas en busca de comida. Cuando era pequeño, sus padres decían que cuando las gaviotas estaban tan alteradas era porque iba a hacer mal tiempo.
Lucky, bajo su espeso pelaje anaranjado parecía no sentir el frío y contemplaba feliz un basto territorio lleno de rocas escarpadas y misteriosos tesoros aún por descubrir.
Coríán sonrío y le acarició el lomo.
Juntos, eludieron el terreno seguro y se adentraron en las rocas que se precipitaban en un enorme abismo que daba el mar.
Corián buscaba algo, algo que durante mucho tiempo había visto cuando era niño y que entonces, su mente infantil no había podido descifrar en que consistía ni lo que era.
Ahora, sólo sabía que lo que sentía hacia “aquello” , era una mezcla de curiosidad y oscuro pavor.

lunes, 3 de enero de 2011

NIEBLA

El vehículo avanza sin excesiva prisa por la carretera comarcal, atravesando un paisaje que conoce de memoria a fuerza de tantas veces recorrido.  El sol  pone destellos de oro en  las primeras hojas que otoñan esta tarde de mediados de octubre. 
De pronto, tras una curva, la "NADA". Una densa y gris cortina cubriéndolo todo y precipitándola a una sensación de vacío, de abismo insondable... Una sensación de profunda desazón invadiéndola mientras se siente irremediablemente tragada por el vientre vacío de la niebla, hundiéndose hacia la NADA, mientras la NADA la rodea, sin luz, sin claridad siquiera... Sintiendo que en ella no hay NADA. Mientras el vacío la inunda como si verdaderamente en el mundo no hubiera... NADA.