domingo, 14 de noviembre de 2010

N E X U S





Soy ese hueco de un ladrillo que se ha perdido en la pared lindera. Hay un bonito jardín donde juegan , gritan y saltan cuatro niños. A veces son cinco, y con el perro, seis. Cuando estan cansados se tumban sobre el césped. De tanto ignorarlos he borrado sus juegos. Hay programas donde se me ve en una cámara lentísima saltando encapsulado.

Son mínimas las veces que alguno de los chicos puede atrapar. En verdad, el perro es el dueño de la pelota. Hasta que se cansa y la destroza con todas sus ganas. Esos dias imagino que soy yo quien le está hincando los colmillos al balón , sacando menudos trozos cada vez mas pequeños. Es la gloria.
Cuando ellos finalmente desaparecen de todas las versiones del jardín exhaustos y felices, tambien giro dichoso. Siento que he jugado con ellos.

Por la tarde la estrategia es diferente. Los niños se lanzan un objeto de forma extraña unos a otros y aunque el perro se esfuerza no lo puede capturar. Cansado, se deja caer sobre la hierba y hunde el hocico entre sus propias patas.Algo me mueve la melancolía.

De este lado de la cerca hay un profesor virtual de Matemáticas. Cada mañana cuando despierta, tose y carraspea fuerte . El programa dura diez minutos. Se le han carcomido algunos fractales que consiguió en Egipto y el ojo se distrae esperando una salida de emergencia en esas zonas . El hombre abandona el lecho tambaleándose y apoyándose en las paredes . Cuando él ingresa al cuarto de baño, los artefactos se sacuden , tiemblan afiebrados, largan sus aguas violentamente a las cañerías . Pareciera que la misma casa caerá bañada en sus propios espantos y teoremas. Luego grita mi nombre para que yo despierte. Ignora que ya he despertado , que ya he tosido y retado al vecindario con mis carrasperas y arrastrado mi torpe humanidad por los arabescos del pasillo. “Puta marihuana te volverá loco antes de tiempo “ decía la vieja . Ya entonces íbamos cúbicos. Poliédricos. Tan insanos que en las noches estrelladas nos proyectábamos desde el firmamento como bólidos hacia la materia oscura. Y lo peor no era no poder regresar a la Tierra, sino permanecer un millón de años suspendidos sobre el patio sin siquiera tragar una bocanada de aire.
Algunas mañanas cuando el viento sopla del este, Nexus necesita aspirar mis confusiones. Va zigzagueando hastra el hueco del ladrillo y me sermonea como la primera vez. Con ese cariño tan de perro . Pleno de fidelidades.


Beatriz Basenji

8 comentarios:

  1. Me ha atrapado desde esa genial entrada. Muy bueno.

    ResponderEliminar
  2. Muy original y bien logrado relato. Felicitaciones Beatriz.

    ResponderEliminar
  3. Gracias ! Patricia Lodin y Kapizán. Esas cosas que uno escribe a las 5 de la mañana.
    Cordiales saludos.

    ResponderEliminar
  4. Gracias a todos ! Valoro y atesoro vuestros comentarios.
    Un gran abrazo Almalaire, Kapizán y Patricia Lodin.

    ResponderEliminar
  5. Muy lleno de sugerencias el relato y una ilustración muy apropiada. ¿Qué es antes, el dibujo o el texto?

    ResponderEliminar