jueves, 9 de septiembre de 2010

El jardinero

En un reino de ordenados canteros, de insectos benéficos, de plagas acechando en las sombras, de hojas verdes y secas, de aromas y tierra húmeda, él gobernaba, aceptando las leyes del juego, sabiendo que no siempre sus esfuerzos serían recompensados, comprendiendo que aliarse a la naturaleza era más justo que luchar contra ella y que una enorme manzana roja era un triunfo mucho más valioso que una batalla ganada por un rey de un reino más grande, e inclusive más valiosa que un cofre lleno de oro, porque la manzana lo alimentaba mientras que el oro, para ser útil, tenía que transformarse en manzanas, sino solo es bonito y brillante pero no sabroso.
Pero el jardinero, que nunca había tenido oro, seguía pensando que para ser feliz había que tener el hambre suficiente como para disfrutar la manzana y suficientes manzanas como para el calmar el hambre y ese pequeño jardín, para sentarse bajo el manzano a descansar tranquilo, después de un día de trabajo.

5 comentarios:

  1. Precioso, Marcela. Toda una filosofía de vida y sentimiento.
    Un abrazo

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  2. Marcela : Las misteriosa ondas que fluctúan en los seres sensibles! Hoy publiqué en mi blog LA FELICIDAD,donde cuento del huerto que mis padres cultivaban. Lo breve y bueno,dos veces bueno!Cordiales saludos.

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  3. Muchas gracias, Francisco.

    Beatriz: Ahora mismo voy a leer tu relato. Y hay temas que jamás se agotarán y cuantas más miradas haya sobre ellos, mejor.
    Un beso.

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  4. Siendo yo un guajín. Mi abuelo tenía un huerto. Desde el veía pasar las nubes y buscaba gnomos. Esa es para mi, la gran fortuna del mundo. Respeto a la belleza.
    Os recomiendo mi blog
    www.samavelilla.blogspot.com
    Un canto de amor a la gente sencilla y al campo.

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  5. Delicioso relato Marcela. En su brevedad contiene un profundo mensaje filosófico.
    Felicitaciones
    Kapizán

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