lunes, 14 de noviembre de 2011

TOMARTE

Tomar té. Tomarte. ¿Qué les sirvo? Deseo tomar té. Y luego – remarcando las palabras – deseo… – mirándote fijo– tomarte. Tu cabello oscuro, tu sonrisa pícara, tus ojos de gata. Yo también quiero tomar… –decías– té; y me mirabas. Era verano y habías estado unos meses en Londres. La tarde discurría perezosa, hablando, viendo gente pasar; tomando té… A veces mirábamos ropa. Me humillabas llamándome “mi mejor amiga”. Con el otoño empezamos a quedar en tu casa. Estudiábamos, veíamos la tele… tomábamos té. Un día me miraste seria: tómame. Yo me reí. Ahora sé que no bromeabas. A las cinco, tomando té, cinco años después.

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