viernes, 14 de enero de 2022

Chao, Julio

Panoramix, no acierta con el remedio, se retira preocupado y en su caminar se ve reflejado el peso de los años.


Idefix, convertido en su sombra, apenas se mueve de su regazo. Él lo acaricia suave, de forma pausada, sin pensar; con la mirada perdida. 

¡Qué extraños son los caminos de la vida!  ni cuando entregó su corazón a Falbala, y recomponerlo le ocupó más de una luna, le había visto tan abatido.


Le rehago las trenzas descuidadas por la indiferencia, hasta en el apetito, todo en él es abandono. Me deja hacer sin decir nada, sin siquiera mirarme.


Levanto la mirada hacía la morada de Tutatis y lo pienso, dejo que la tristeza me invada. 

―César, asesinado ―están locos estos romanos―.

El cielo gris, hoy no caerá sobre nuestras cabezas, pero pronto traerá la lluvia. 




Pd.: Micro escrito para el reto propuesto por: El tintero de oro, en el mes de enero, es una Fanfiction, en este caso realizado sobre las historias de Astérix y Obelix, creadas por René Goscinny y Albert Uderzo.
 

sábado, 8 de enero de 2022

El sueño de Sibila

 


Taro, aletea inquieto en su percha, intuye mi dolor. Los pies he dejado de sentirlos.  

La arena brilla con destellos de cristal, el suelo ha pasado a ser de dura roca. 


No queda bálsamo, el frasco yace vacío en el lugar dónde ardía la hoguera. Agotada me acurruco junto a él, no me importa la suciedad. Necesito el calor que emana de la tierra, cubro mi cuerpo con lo poco que ahí queda.


El barro me conforta como una caricia de la madre tierra, que me entrega dulces sueños en cabañas de arcilla, calor y vida.





Pd.: Relato para el reto de enero de: Escribir Jugando del Blog de Lidia, con 100 palabras de máximo, tiene que estar inspirado en la carta y la figura del dado (Frasco). Opcionalmente se puede incluir una referencia a la invención del ladrillo.

lunes, 3 de enero de 2022

Perdido

     Puntual, la bruma envuelve el paisaje hasta hacerle desaparecer. La lechosa atmósfera oculta las presencias, desde su densidad siento miradas de rechazo.

Me abrazo, cierro los ojos con la esperanza de escapar, de ser invisible a los demás. Respiro agitado hasta que la calma, con lentitud, regresa a mi lado.


La niebla comienza a levantar su velo, como cada día te encuentro mirando hacia mi ventana. Entonces cuando el recuerdo transmuta en materia y el frío toma posesión de mi alma. Escucho nítido y claro tu ruego: 

―«No me sueltes» ―súplicas, mientras, voz y sombra se diluyen.

Cuando abro los ojos, son lágrimas las que no dejan que te encuentre. 


Las cuidadoras acuden, traen consuelo y razones, aseguran que no hay niebla en esta época del año. ¡Que el sol luce!


Las quiero creer y aún así dudo, de ser eso cierto quizá sea la locura la que perdida en la niebla busca mi mano.



Fotografía de Lalesh Aldarwish en Pexels



Pd: Escrito para la convocatoria del mes de Enero de VadeReto 2022 del Blog Acervo de Letras.


sábado, 11 de diciembre de 2021

Tañen los tambores

El cántico se ha convertido en un clamor, una súplica desesperada.

Pretenden que huyamos flotando sobre esos armazones de piel y madera. 

 ―¡ Que los dioses nos protejan!―


Confundida por el apremio, la sacerdotisa da por finalizado el rito, la luna creciente aún no ha alcanzado todo su poder y parece poco propicia, desde su atalaya  cósmica contempla sarcástica la llamada, ella tendrá que ser la que interceda con los espíritus.


Los invasores han traspasado las murallas y en la oscuridad de las aguas solo veo el rostro de la muerte.




Pd.: Con este micro participo en la convocatoria de diciembre de: Escribir jugando, El blog de Lidia. el micro de no más de 100 palabras debe inspirarse en la carta que muestra la imagen y hacer referencia a la luna creciente, es opcional que haga referencia a los inicios de la navegación.

lunes, 6 de diciembre de 2021

Sonríes

Fotografía de Tim Mossholder en Pexels

Sonríes. No hay nadie más que pueda verlo, pero estás sonriendo. Dudo, pero tengo la esperanza de formar parte de esa sonrisa, que tus sueños, de alguna manera me incluyan junto a ti.

El verano pasado está tan lejos. Las luces de los coches en la noche podrían ser estrellas fugaces de no ser por sus colores tan estridentes. Sigo en su recorrido las gotas de lluvia, resbalan por el cristal, se unen unas con otras para tomar velocidad y escapar en su camino hasta el suelo, quizá alcancen el mar.

Ese mar en el que no parabas de salpicarme, cada ola traía un nuevo mensaje en la botella. Te reíste de mí, cuando me devolvió medio ahogado y sin bañador, en un juego en el que las olas eran cómplices tuyas. Yo tosía escupiendo agua, tu rodabas por la arena fingiendo avergonzarte.


Suena un móvil al final del pasillo, alguien habla rompiendo la calma, no siente pudor, comparte a voces su conversación intrascendente. Cierro la puerta, escuchar vuestra respiración me devuelve a la tierra.


La niña, inquieta, se revuelve en su nido. Aún no he decidido a quién se parece. Desde la ventana las luces insisten en llamarme, el árbol de navidad del hospital se balancea con el viento, tu reflejo sereno en el cristal me confirma que sonríes y no me importa con qué sueñas, sé que en tu sueño, está la niña y estoy yo.


 

Fotografía de Dominika Roseclay en Pexels


Pd.: Historia presentada en: El tintero de oro, fuera de concurso.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Batallas perdidas

 

Fotografía de Alexander Grigorian en Pexels

Tienen la mirada perdida en un horizonte próximo y a la vez lejano, hostil; por más vueltas que le doy no lo entiendo.

―¿Cómo se puede ser tan insensato o gilipollas? ―dejarse arrastrar, con niños, hasta una frontera desconocida, a pelarse de frío, entre basura y barro.

Enfrente hombres uniformados. Hombres con sus propios miedos, que sueñan con no tener que intervenir. Que sueñan con que esperar sea suficiente y los problemas se solucionen por sí solos.

Las noticias se repiten, vuelven a hablar del tiempo, el anticiclón y la falta de lluvia.


La imagen se ha ido, la pantalla ha quedado a oscuras y mi derrota toma la consistencia de algo sólido, el silencio dura un instante. Acaban de cortar la luz.

Los ladridos, del perro de la vecina, se mezclan con las voces de los funcionarios del juzgado, llaman con la autoridad que dan los papeles, no se molestan en aporrear una puerta que tendrán que forzar si quieren traspasarla.

He terminado con todo, no queda ron, ni vino. Apuro la cerveza caliente, el rincón que forma el sillón con la pared hace las veces de canasta, arrugo la lata y encesto.

El suelo es un campo de batalla, un cementerio donde los muertos son botellas y viejas latas vacías de cerveza; un cementerio que solo cruzaré cuando me saquen a la fuerza.


Fotografía de Camilo Jimenez en Unsplash



sábado, 13 de noviembre de 2021

Exótico


Su risa turbada se ahogó con el cierre de las puertas automáticas, un reguero de gotitas de sangre salpicaba el suelo y me figuré que eran miguitas de pan dejadas para no perder el camino, para regresar a la cordura, para volver a casa.

Los sanitarios que le atendieron en urgencias no daban crédito a lo que veían, el desgarro en su nalga necesitó más de nueve puntos de sutura, mientras sus carcajadas histéricas dejaban perplejos al resto de pacientes que por un momento aparcaron sus propios padecimientos.


El psiquiatra de guardia, habló con él después de que le curasen, cree que de algún modo se autolesionó y quiere saber si en más ocasiones ha sufrido alucinaciones.

Me pregunta y sin levantar la mirada del suelo, mientras el sonrojo por mentir colorea mi rostro, le ha dicho que sí, qué últimamente se muestra un poco extraño y nervioso.


Pero lo cierto es qué, el cocodrilo hace un mes que sale por el retrete, va creciendo…



Y ayer olvidé darle de comer.




Pd.: Texto escrito para El tintero de oro y su propuesta sobre leyendas urbanas.