Blog colectivo para contar cuentos, historias y todo lo demás en este filandón virtual
miércoles, 24 de agosto de 2011
INSTANTÁNEA
lunes, 8 de agosto de 2011
Persecución.
jueves, 28 de julio de 2011
EL ADIVINO

Conocí un hombre que adivinaba mediante unos cartones tan gastados,que ningún símbolo era apreciable en ninguna de sus dos caras. Un buen día dejo de ejercer su oficio. Alguien le preguntó cual era el motivo."Llevado por un sentimiento de piedad,dije a una mujer que anhelaba ser madre, que,desde ese día,así que pasaran cuatro meses,iba a concebir" .Así se cumplió. Desde entonces paso los dias de modo de no alterar los planes del Universo " .
martes, 28 de junio de 2011
EL PRIVILEGIO.
Sintió como si alguien tirase de su mano y la arrastrase al interior del templo, todo estaba en el más absoluto silencio y el oscuro entorno de la mañana resultaba no habitual, algo era diferente a otros días que como hoy buscaba la paz del inmenso templo para hacer calma en los pensamientos. Demasiada penumbra, demasiada tranquilidad. Se le erizaron los pelos de la nuca y sintió un poco de frió, quizá esta mañana era más temprano, quizá no habían encendido todavía las luces por alguna circunstancia. Se sentó en el sitio de costumbre y se puso a escuchar, por si acaso, pasos o ruidos que confirmasen la presencia de alguien. Tan solo el latido de su corazón. ocupaba tanto sus oídos que se quedó relajada y se desconectó de la sensación de alerta. Al momento su cabeza ya estaba embobada admirando los arcos, el retablo, las esculturas y los cuadros.
En un segundo ocurrió. Sin darse cuenta. Abrió la boca, respiró despacio al principio y rápido después, el corazón empezó a hacerse notar y a bombear más y más, ensordecedor ruido y un inmediato escalofrio recorrió toda su espalda. ¡Qué sensación más increíble!.
El sol, se asomaba de lleno por encima del altar mayor y el retablo con la fuerza más espectacular.
Dentro de su alma una esponja recorrió el momento de calma con el olor agradable de la iglesia, el silencio rotundo de la mañana y la luz más bella. Pero qué suerte tienes, se dijo, trabajar al lado de esta maravilla y tener el privilegio de poder entrar y mirar cada día.
Había sido como una sobredosis de paz, como una relajación profunda, como un gran regalo que devolvió la sonrisa a su aspecto y cuando se levantó para marcharse caminaba flotando en una nube.
Charo Acera.
RESPIRAR

Respirar…
hondo, profundo…
Dejar que el aire entre en tu esencia
Dejar que el aire te adormezca, te calme
Respirar….
tu mirada, por tus poros,
por tu suave y morena piel, con tu aliento
Respirar…
Juntos, acompasados, en un mismo ritmo
Respirar…
tu lengua, tus fuertes manos, tus gruesos labios
Ven…
tómame, aduéñate de mi razón,
Secuéstrame con tu hálito
Respira conmigo, cede a mi locura
Respira conmigo, atropelladamente nuestro sexo
Respira conmigo, nuestro oxigeno envenenado
Respira conmigo, nuestros cuerpos extenuados
Respira conmigo, tu miembro eréctil dentro de mí
Respira conmigo, mis avernos húmedos
Respira, respira, respira…
martes, 21 de junio de 2011
SU ESPALDA

No le fue difícil imaginar su rostro, llevaba toda su vida deja
No le fue difícil imaginar su rostro, llevaba toda su vida dejando volar sus sueños. Lo aprendió de niño, cuando su maestro no alcanzaba a atraer su atención por completo y permanecía inmóvil, con los ojos como platos, retroalimentando con precisión, como si entendiera cada coma de la explicación, mientras seguía navegando en sus delirios.
Por eso el día que vislumbró su espalda semidesnuda, con la curvatura praxiteliana casi perfecta, no pudo apartar su mirada. La siguió mirando durante horas, impávido, acompasando su rostro con un ritmo hipnótico que la dejaba ver a intervalos entrecortados a través de la ventana del aula.
No la conocía todavía , pero supo en ese instante que era la silueta perfecta, aquella que imaginó sólo en sueños, y que jamás había pensado lograr dibujar con su mirada.
Cuando acabó la clase, siguió quieto y ausente al bullicio de recogida de enseres. Observante, inmóvil y pasmado, la imaginó como una bella romana saliendo del agua, líquida y resbaladiza, recorriendo cada curva con el paso lento y suave de la lengua de dos enamorados.
No pudo apartar su mirada jamás, cuando la ola de lodo y fuego lo dejó inerte para siempre, se quedó allí enterrado vivo, sin poder apartar sus ojos de la ventana. A nadie le importó jamás que la espalda semidesnuda hubiera sido sólo una estatua.
Hoy una brocha lame con tiento su cara, y lo que aquel veinticuatro de agosto del año 79 fue un infernal caldo denso y mortal a los pies del monte Vesubio, está dejando entrever a cada pincelada su rostro, mientras grano a grano se caen, las entrañas del volcán que transformaron al aprendiz de escultor en piedra para la posteridad.
JSS junio 2011
