jueves, 22 de enero de 2015

NUEVE NANORRELATOS SOBRE "EL ABRIGO"



El pornógrafo ocultaba el muestrario de postales sicalípticas en el reverso del abrigo. Por el verano, atendía un carrito de helados.

En los buenos tiempos, le regaló un abrigo de marta cibelina. Ahora, cada vez que ella le arroja una moneda, se le hiela el alma.

Salían a mendigar sin abrigo para dar más lástima. Luego, se reponían en casa, con el baño caliente que les preparaba el mayordomo.

Salió a cazar un oso para hacerse un abrigo, pero acabó jugándose con él su pelliza al póker.

Cuando el abrigo de pieles estuvo por fin terminado, al embajador en Moscú le enviaron urgentemente a Nairobi.

Por un extraño prodigio, todas las pieles del ropero de la ópera huyeron en tropel y se ocultaron en los setos del parque más cercano.

Desde el asilo de ancianos, aún se acuerda del frío que pasó cuando vendió el abrigo para pagar las medicinas de ese hijo que nunca viene.

Cuando un abrigo sin nadie dentro le pidió fuego, casi le da algo. Luego pensó que el hombre invisible también tenía derecho a tener frío.

Le regalaron un abrigo negro y largo, con esclavina y forro rojo. Al mes de usarlo notó que le estaban creciendo los colmillos.





domingo, 27 de julio de 2014

LA SOMBRILLA



Para  FRANCISCO  FLECHA .


Había sido una de tantas cosas que el Abuelo había traído de sus viajes. Una sombrilla de la India. Si la sabías rotar te narraba una historia a una velocidad imposible de registrar. Es decir: registrabas figuras. Esbozos. Bien podían ser animales corriendo o luchando. Mujeres con sendas capelinas u hombres que se perseguían al infinito.

Si uno deseaba volver a mirar la misma historia, terminabas frustrado, indignado contra ti mismo. Tu único pensamiento estaba en la torpeza de tus manos y en las habilidades del Abuelo que tanto era capaz de arreglar relojes,como hebillas para el cabello,armar un camión pieza por pieza o reparar maquinarias.

Muchas veces los nietos peleamos por la tenencia de la sombrilla y hasta es posible que le hayamos cometido algunos desgarros en la fina tela. Solo cuando nuestra Abuela nos alertó de lo difícil que era reparar aquel destrozo, caímos en la cuenta que la sombrilla era mucho mas que un objeto. Era en verdad una joya que además tenía vida propia.

Alguna de mis hermanas logró concentrarse en aquellos giros con pausa y aceleración. Por años la sombrilla era el vínculo mas estrecho entre los niños de la familia. Lo único que lograba hacernos permanecer horas en silencio. Tal era el silencio que a nuestros mayores les resultaba harto sospechoso,y de tanto en tanto asomaban sin hacer ruido al lugar de los juegos.

Me pregunto si hubo un tiempo en que pudimos haber agotado las historias. En verdad nunca llegamos a percatarnos de ello. Fueron el álgebra, el inglés, las ciencias naturales, las complicadas geometrías , las que nos fueron alejando poco a poco de las historias de la sombrilla.

Algunas veces mis hermanas se vistieron con capelinas como las del cuento para asistir a una boda. Mis primos paseando por las cercanías de una playa se vieron atacados por una jauría de perros abandonados. Llegaron a verse corriendo a toda velocidad para evitar ser alcanzados , y mientras corrían no podían dejar de recordar las escenas de la sombrilla. Más aún: llegaron a imaginar que estaban inmersos en ella.

El primo Horacio - el único de nosotros que había seguido los pasos del Abuelo - se vió detenido en el puerto de
Murmansk luego de haber huído de la persecución de unos policías que le confundieron con un sospechoso de homicidio. Cuanto le ocurría no coincidía con él, pero allí estaba, indefenso, hablando en una mezcla de inglés y español en un puerto ruso. Hasta que finalmente logró que un cónsul que hablaba español le visitase en los calabozos y oyera su historia. Aún así, pasó un largo mes entre las rejas . Cuando finalmente lo liberaron su nave había partido, y con la mejor de las suertes - probando solidaridad con diversos transportistas - pudo llegar al barco apenas unos minutos antes que partiera de Malmö.

Por alguna razón nunca dialogada, la sombrilla cayó en el olvido. Alguien debió guardarla en el entretecho de la casa como un juguete roto y nunca mas se supo de ella.

Fue a causa de las refacciones que se hicieron en la casa de los Abuelos, que nuevamente la encontramos. Estaba como aquel día de Reyes que el Abuelo la había sacado al jardín.
Nos causó una profunda tristeza. Mi hermana , la que sabía entenderse con la sombrilla y le absorbía las mejores historias , hace tiempo se ha marchado al mejor de los mundos posibles.

Horacio se radicó en Australia. Otros primos eligieron paises diversos para dedicar vidas y esfuerzos. La sorteamos entre los pocos que quedamos y me ha tocado a mí.

¿No ha querido el Destino que mi mejor amigo viniera a visitarme justo en el momento de llegar a casa con la sombrilla ?

Aunque no la hice girar ante sus ojos, ni le conté historia alguna, se enamoró de ella. Sin que esto signifique un elogio, debo reconocer que mi amigo colecciona telescopios ,largavistas, caleidoscopios que aparecen en las casas donde venden antigüedades.

“Te la compro, pibe, te la compro!” empezó. A la media hora, sin haber bebido una gota de alcohol, con una voz traspasada de una rara ebriedad continuaba: “Te la compro, pibe, te la compro!”

Se puso tan pesado, que discutimos. Le encajé una trompada. Cayó al suelo tan mal, que los dientes le cortaron el interior del labio inferior y algo de la lengua. Comenzó a sangrar profusamente. Atiné a ayudarle a levantar y llevarlo a la sala de guardia del Hospital. Lo curetearon como acostumbran los médicos. Compré los antibióticos que le recetaron. Lo llevé a su casa y juro por mi santa madre que le pedí, le rogué, que perdonara mi reacción.

No respondió nada, porque la misma anestesia no le permitía hablar. Ni siquiera movió la cabeza para mirarme. Salió del auto como alma llevada contra voluntad.

La Abuela solía decir que uno debe liberarse de los agentes tóxicos. Sean objetos, animales o personas.

Luego de pensarlo bien decidí empacar la sombrilla y enviarla a mi amigo.

Esa misma mañana se la envié a su domicilio hasta con un moño escocés !

Han transcurrido largos dos años. No he vuelto a saber nada de mi mejor amigo hasta este mismo dia, que me crucé de pura casualidad con su esposa. Nos saludamos. Cambiamos esas preguntas protocolares en que todos incurrimos.
Ella intuyendo mi falta de iniciativa para preguntar por mi ex gran amigo, me dice, mirando hacia las losas de la vereda:

  • Antony ya no vive conmigo. Ha regresado con su madre. Se la pasan ambos bajo una sombrilla dentro del living y dicen que el Universo radica en ese sitio. Mas le digo: Lo he visto aplicar alguno de sus telescopios a la misma sombrilla. -

sábado, 5 de abril de 2014

LA CAZA



Estaba arrodillado y repasaban los mandamientos. Llegados al quinto no supo que decir. "No matarás", dijo el confesor, y le llegó el aliento agrio. "¿Has matado, hijo", insistió el cura, y él siguió mudo. De pronto se dio cuenta de que todo era un sueño y oyó ladrar los perros.

miércoles, 2 de abril de 2014

TABLA DE VERSIFICAR



Le obligaron a estudiar para contable, aunque él siempre quiso ser poeta. Sus padres tenían un almacén y necesitaban que llevase la oficina. Así que ahora está atado a su banco y suma, divide y multiplica. Cinco fósforos más cuatro jilgueros igual a nueve, por dos, dieciocho firmamentos de color.

miércoles, 15 de enero de 2014

MÚSICO






Era un típico pueblo rural , donde los hombres caían al final de la tarde al almacén de ramos generales a tomarse una copa y charlar con los vecinos y conocidos. Era un ritual de aquellas soledades propias de las pampas . Descansaban de sus fatigas acodados contra el mostrador. Algunos estaban soñolientos,aletargados, cuando apareció el músico y todos miraron al recién llegado.
Al rato uno de los parroquianos , en el momento que el hombre comenzaba a liberar los cierres del estuche se le acercó y le dijo con un mezcla de respeto y admiración:

-Toque algo, mi amigo! -
-Vamos a ver que sale … - respondió el músico con humildad.

Continuó liberando los cerrajes y justo en el momento de tomar con ambas manos el acordeón, salió huyendo a mas no poder un ratoncito.   

domingo, 12 de mayo de 2013

MIÉRCOLES POR LA TARDE

Cuando ingresé en la firma, apenas había un escritorio muy viejito, de segunda o quinta mano , un sillón idem,dos tristes sillas y un fichero manual que me encargué de organizar.
Nunca me pregunto cual es mi rol, porque soy el que está en todo.
Lo que menos me gusta es seleccionar personas cuando se produce una vacante. Así que pasé tres largos dias concediendo entrevistas ,hasta que hizo su aparición Glinys.
Prometía ser la persona ideal. Simpática, atenta, positiva, puntual. La aprobación fue unánime a pesar que ella nos impuso una condición: los miércoles por la tarde no se podía contar con su persona. Nunca. Los miércoles por la tarde no había Glinys.
Al principio el Jefe contempló la demanda como un detalle acorde con la personalidad. No cualquier empresa podía darse el lujo de una Glinys, de modo que una tarde de miércoles era admisible.
Con el correr de las semanas los miércoles se iniciaban con situaciones anómalas y era que los efectos de Glinys ausente por la tarde creaba síntomas solapados de rebeldía . Hasta era posible que algunos elaboraran un meticuloso montaje teatral; pero sea como fuese, los miércoles se nos extraviaban libros de actas ; datos importantes se escabullian de los archivos de las computadoras, objetos tales como abrochadoras o sellos desaparecían de sus lugares habituales, para encontrarse mas tarde en el office del cuarto piso, en las antesalas de los baños, en el trastero de mantenimiento. Si algún contrato quedaba en suspenso, era en miércoles por la tarde.
Insensiblemente se fue instalando un clima adverso en torno a Glinys;lo peor que nada se podía hacer al respecto. Lo mas significativo resultaba que ella vivía totalmente ajena a nuestras envidias, celos y fantasías. Nadie pudo lograr hacer mella en su buen ánimo. Hasta que Hortensia – la Jefa del segundo piso - ya rebosante de fastidio, quiso saber cual era la causa por la qué Glinys era dueña de los miércoles por la tarde. Contrató a alguien de su confianza y así empezó.
.El domicilio legal de Glinys no coincidía con el sitio donde residía. Ese fue el primer sobresalto. Cuando el investigador pasó su primer informe, el asunto del domicilio cayó mal.
El segundo descubrimiento tenía relación con el automóvil. Glinys tenía registrados a su nombre dos autos. Los dos adquiridos casi al mismo tiempo, en la misma agencia, nuevos y de especiales características : rodados para personas discapacitadas .
Tan luego Glinys valiéndose de tales vehículos, cuando saltaba a la vista su excelente salud. Hortensia en persona subió hasta la oficina de Sueldos y Jornales y revisó prolijamente las liquidaciones de los haberes de la joven
.¿ Podía alguien con un sueldo que no llegaba a los mil doscientos dólares adquirir dos automóviles especiales? No. Rotundamente no. Hortensia estaba verde .
El mismo Jefe fue boyando una ansiedad que hasta entonces nadie le conocía. La ansiedad en él se traducía en un ir y venir al lavabo para lavarse las manos. Llegó a considerar preguntar a la joven a qué dedicaba sus famosos dias miércoles. Luego su dignidad, su orgullo aséptico lo hacían filtrar nuevamente la cordura y desechaba aquellos deslices de su pensamiento. Pero Hortensia estaba muy lejos de la sensatez del Jefe. De modo que como buena taurina decidió cortar por lo sano y emplear sus afilados tacones tras los pasos de Glinys.
A pesar de cuanto ya sabía no le fue fácil pescar a Glinys saliendo del domicilio real. Los vidrios oscuros como las cortinas de los antiguos carruajes chinos eran impenetrables. La siguió a prudente distancia. Atravesaron toda la ciudad por la avenida principal . Salieron por la ruta que bordeaba el camino de la costa. Al final el automóvil se detuvo en un viejo parador que se introducía en el mar.
Bajó Glinys y quizás otras dos personas. O tal vez eran tres . El auto,la neblina y la distancia no le permitieron ver mucho mas.
Hortensia optó por cerrar el capítulo de Glinys.
Ingresamos otra vez en las urgencias de los dias y la empresa volvió a sus públicas rutinas.
Glinys se nos fué opacando. Por alguna razón cada uno de nosotros la ignoraba o le restaba méritos. Bien porque desde el principio quizás magnificamos sus cualidades, o porque prevalece en la especie humana el gusto del menoscabo.
Por eso , la mañana en que el encargado de la cafetería comenzó a insinuarnos lo que tenía visos de comentario social, lo miramos desde nuestros egos de gente superada. Pobre muchacho amargo - pensé - mientras daba comienzo a su relato.
“Ayer miércoles , fuimos con mi novia al viejo parador de la playa. Ha cambiado algo. Desde que le quitaron los antiguos bowindows y les instalaron los ventanales panorámicos se tiene la sensación que el mar te va probando sus furias ,pelea por atraparte o te conduce a sus mansedumbres monótonas.¿ Se dieron cuenta? Allí estábamos rendidos al oleaje del atardecer, sorbiendo nuestros capuchinos . Veo muy cerca un hombre en silla de ruedas, tiernamente acariciando las manos de una anciana sentada a su lado. Raro ver dos ancianos tan unidos y tan frágiles. Contemplaban los rituales del mar igual que nosotros. Lasos , dulcificados. De repente, surgiendo de la magia de la penumbra, alguien me habla:
- “Tomasito! Me has atrapado in fraganti !! Aquí estoy haciendo de chaperona de mis Abuelos. Los traemos aquí cada miércoles por la tarde .¿Verdad que son hermosos? Cumplen una cita que se prometieron hace mas de 50 años! El se hace vestir su traje lleno de condecoraciones y se perfuma y se calza su boina tradicional. Desde que ella perdió el habla viven su propia ósmosis de ternura. El Amor en el rescoldo coloquial de las manos , como pregonaría un poeta “




jueves, 6 de diciembre de 2012

CINCO PROPUESTAS ALREDEDOR DE UN POZO



UNO
Cavamos y cavamos. De pronto apareció aquel hombre extraño. Venía del otro lado.

DOS
Los pozos son por aquí muy necesarios. En toda la llanura no hay un solo árbol donde poder colgarse.

TRES
Se pasó la vida yendo al pozo al son de las sirenas. Salir, dormir, volver. Así miles de días, hasta el último, al son de las campanas.

CUATRO
Hice un hoyo y enterré allí mi secreto. Cuando al fin encontré alguien digno de saberlo, fui a buscarlo, pero ya no estaba.

CINCO
Antes de irse, hicieron un pozo y metieron en él sus pertenencias. Cuando volvieron, había crecido un hermoso edificio.