
Le arranqué los ojos con mis manos. Mientras en sus cuencas, húmedas, calientes, aun quedaban restos de su sangre. Por fin pude descansar de sus miradas, aunque ahora me ahogo en desaliento. Pero no es sólo dolor lo que yo tengo por se huérfano de búho vigía. Se los quité porque estoy ciego de amor. Ahora, mira...
“Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos, que son dos hormigueros solitarios.”(Fragmento de Miguel Hernández)
Enhorabuena, Jorge. Al fin te has decidido. Y el texto es maravilloso.
ResponderEliminarUn abrazo
Muy poético y ese fragmento al final de Miguel Hernandez, maravilloso
ResponderEliminarRosa
Muy buen microrelato: sustancioso, poético y bastante bien logrado en pocas lineas. Felicitaciones Jorge.
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