
Cuando regresó a casa, después de muchos años con destino forzoso en la casa de otros, se dio cuenta de que el reloj no se había parado para ellos ese día de octubre, de frío y castañas. Sintió que el calor de la cocina de la abuela no calentaba igual que cuando ella estaba. Que aun le quedaba algún amigo porque la muerte no había sesgado su vida. Que se había acostumbrado a ir y venir, pero nunca a estar. Que después de todo, fue un mercenario más exiliado por dinero, y que al final, tras estudiar y formarse hasta hacerse un funcionario en un país que se desgaja, tuvo que aguantar el dedo acusador que le apuntaba como “CULPABLE” de la crisis económica.
Cuando regresó a casa, esperó su último día con la mirada del guerrero templario, no hubo medallas, aplausos, ni agitado recibimiento, pero sonrió alegre porque su indulgencia plenaria había sido concedida.
Ya le dediqué tres lecturas. Y no se si con la cuarta lo habré atrapado.
ResponderEliminarLo bueno y breve. Una joya!
¡Qué grande la figura del guerrero templario cuando vuelve a su tierra de largos otoños y castañas! Esa es, seguramente, su batalla mejor ganada.
ResponderEliminarUn abrazo, Jorge
Que bonito...largos otoños y castañas, quien podría desear una bula mejor que esa.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho. Un saludo
Extraordinario microrrelato con breves y contundentes figuras literarias. Felicitaciones Jorge
ResponderEliminarGracias amigos... el caballero Templario ahora templa su espada...y espera.
ResponderEliminarEstupendo relato, pero también es estupenda la fotografía del caballero templario en cuya construcción tuve el honor de participar como observadora y y como ayudante espontánea, y os puedo asegurar que no hay muchas esculturas con esa elegancia y con esa sensación de vuelta a casa después de la dura batalla.La Escultura es de Oscar Alvariño, ¿la fotografía?, muy buena, muy buen ángulo.Saludos Charo
ResponderEliminarDesconozco el autor pero cito la fuente " http://www.pueblos-espana.org/castilla+y+leon/leon/ponferrada/Plaza+del+Caballero+Templario/".
ResponderEliminarLa foto es muy hermosa, con el fondo de esa niebla que acompaña los otoños ponferradinos.
Encantado de conocerte Charo, seguro que hemos respirado el mismo olor a octubre y castañas. Saludos