sábado, 15 de noviembre de 2025

Cada noche

Fotografía de Grete Stern




Creo imposible soñar otros sueños.

En este paisaje de lejano horizonte

tras esa curva insospechada

mi soledad se enfrenta a un muro de cristal.


Ahora,

como cada noche,

abro los ojos.

La paz desperdiciada se deja mecer por la inquietud

y junto a ella,

como cada noche,

las horas se remansan en esta burbuja en la que deseo soñarte

y no lo consigo.



 


domingo, 9 de febrero de 2025

En mi cama

 

Fotografía de Maxim Landolfi en Pexels

 

Levanto la manta y bajo ella un rizo de pelo me mira con sus ojos de oro, parece interrogarme como si quisiera saber quien me ha dado permiso para quererla. 

Se incorpora y se despereza con un bostezo, da una vuelta sobre sí misma y considera terminado el asunto. Esta de acuerdo, puedo quererla pero más tarde ahora no hay nada más urgente que soñar.

sábado, 17 de junio de 2023

Figuraciones

Fotografía de Iza Gawrych en Unsplash


 En ocasiones me embarga una extraña sensación de euforia y estoy convencido de que es real aquello de ser uno con la naturaleza, de formar parte de un todo superior, divino.

El aire acaricia, la luz delicada parece perfumada. Es en esos momentos, en que la tarde declina, cuando me siento crecer y con la energía suficiente para, de mi mano, gobernar el paso del tiempo y reinar entre la noche y el día.

Luego llego a casa y compruebo que las llaves quedaron puestas. Estoy de vuelta en mi reino frustrado en el que ni siquiera recuerdo apagar la luz.


lunes, 6 de febrero de 2023

Leyendo a Pereira en voz alta. 1

LEYENDO A ANTONIO PEREIRA EN VOZ ALTA Francisco Flecha 1. PRESENTACIÓN DE UN LECTOR INOCENTÓN. También en ocasiones como ésta tiene uno la sensación de que el ritual académico y cultural a la hora de presentar a un autor o a un conferenciante se produce de forma opuesta a lo que ocurre en el resto de la práctica social: En la vida social el conocido presenta a un desconocido o a alguien que se inicia Aquí ocurre lo contrario. Y más cuando el que tiene la osadía de presentar a Pereira es alguien como yo. Parece pues imprescindible que, para aumentar el desconcierto, el presentador comience por presentarse a sí mismo: Pues bien, yo, señores, pertenezco a ese gremio residual e inocentón de los filósofos, que ya lo dijo Pereira en su momento: A Parménides –“lo que es es y lo que no es no es”, ¡qué tío!- le gustaba jugarse unas monedas con los trileros del ágora, y lo engañaban a ojos vistas. Los filósofos son algo inocentones1 Además, y por si esto fuera poco, me ha tocado ser miembro de una generación oscura. Que no hay nada peor, o a mí me lo parece, que estudiar para el oficio en los años duros de una dictadura. Épocas de doctrinas, no de filosofías. No eran tiempos de maestros, sino de mayorales y pastores. La poesía tenía un regusto de desfile y los cuentos, una larga moraleja. Por eso, debo decir que me encandiló descubrir a Pereira, ya de hombre, y quise olvidar la orfandad y adoptarle como maestro. Pereira me recordaba a Sócrates (aunque tampoco conocí a Sócrates, os lo puedo asegurar) • Por su decir pausado, envolvente, seductor. 1 Pereira, La inocencia del filósofo, TLC, pág 770 • Por el maravilloso arte de contar lo cotidiano con la ternura, respeto y ceremonia de las grandes hazañas y conquistas. • Por esa forma engañosa de aparentar improvisar lo que tenía pensado largamente. Por todo eso, alguna vez lo dije y deje escrito: Algunas veces (pocas, aunque ésta es una de ellas) me hubiera gustado ser Platón. Seguramente parecerá otro gesto histriónico de mi carácter veleidoso, continuamente oscilante entre el deseo de ser fraile, tamborilero, cantante de Country en un bar de carreteras del Ohio, cronista de este reino en el que vivo y, ahora, por si ello fuera poco, ser Platón. Lo digo, no porque quiera ir por la calle vestido con la sábana bajera, sino, más que nada, por poder (como él hizo con Sócrates) contar las glorias y enseñanzas del Maestro Pereira, que tiene la rara habilidad de escribir historias bien trabadas cuando habla2. Pero incluso en esto he tenido mala suerte: • Porque Pereira, como Sócrates, no pretendió formar escuela ni pertenecer a capillas, generaciones o tendencias) • Porque jamás aspiró a tener discípulos ni seguidores. Le bastaba con tener oyentes y lectores cómplices o simplemente la presencia imaginada de una muchacha forastera, veraneante en alguna de aquellas sus ciudades del Poniente. • Y porque, a diferencia de Sócrates, tenía escrito y corregido mil veces aquello que ahora parecía decir improvisando. ¡Cuánto hubiera yo dado por haber dejado escrita una “Apología de Pereira” que recogiera su discurso de aceptación del título de Doctor Honoris Causa con el que la Universidad de León quiso honrarse al contarle entre los mejores de los suyos! Hubiera entonces escrito, por ejemplo: “Reunido el Claustro en asamblea y, llegado su momento, subió Pereira al estrado y dijo, pausadamente, como era su costumbre y sin otra introducción, yendo directamente al grano, como el dejó recomendado: En los veranos me llevaban a Portugal. Era hermoso marchar al extranjero, cruzar una frontera. Los inviernos estaba ocupado con las clases y esas maravillas viajeras no me ocurrían, pero en julio y agosto la quinta de Tras-os-Montes era una fiesta, nuestro tío Duarte Pereira en la biblioteca o recibiendo a los notables y la tía Guiomar preparando refrescos. Había tardes que en la veranda departían el señor Obispo y el Gobernador Civil, o compañeros del tío en la asamblea de diputados de Lisboa. Yo estaba orgulloso de tener tan cerca a señores así, y que a mí me hablaran como si fuera persona mayor. Alguna vez, incluso, les recité poesías (…) Había una puesta de sol melancólica en el horizonte de la quinta, y el sonar del agua en el chafariz del jardín. “Maestro como era en la gestión de los ritmos y las pausas , guardó silencio un momento par impresionar a la asamblea que ya tenía encandilada: 2 Flecha, F. Si esto fuera Macondo o, al menos un pueblo con palmeras Todo esto de Portugal, mi señor Rector, señoras y señores, se me ocurría a mí con los calores que le ablandan a uno la sesera. Yo leía en los Paúles de mi pueblo el diccionario de apellidos y novelas como La ilustre Casa de Ramírez, luego iba al río con los otros chicos y no sabía nadar, y el sentarte a mirar cómo corre el agua te da muchas fantasías y toladas. Pero, hasta esto, él que guardaba todos los papeles, como hombre acostumbrado a los negocios, lo dejo escrito, hurtándome esta última posibilidad. Y, por otra parte, a la hora de presentarse lo hacía mejor que nadie podría hacerlo en su lugar, porque, como dice en un texto dirigido a los niños, “si una buena parte de mi vida la he dedicado a contar historias, no me parece un disparate que sea yo quien cuente la mía propia”3. Y así lo hace también en un resumen magistral en esta solemne sesión de investidura Crecí entre dos ríos de buen sonar, me llevaron al bachillerato memorístico del colegio de un cura, amplié mis estudios hasta el título honrosísimo de Maestro Nacional o Maestro de escuela, comercial en el hierro como mi padre y mis abuelos, ferreiros de los mazos galaicos, fui viajante y viajero por lo más próximo y lo más lejano en los mapas, y siempre, siempre, viví la vida con vocación de contarla. Y de cantarla. En apenas dos líneas manifiesta los dos grandes ejes fundamentales de su poética personal, a la que siempre fue fiel en toda su producción poética, narrativa o periodística: • Su vocación de contar y cantar la vida (como poeta, narrador o vicecersa) • Su condición de viajante y viajero. A partir de estos dos grandes ejes es posible orientarse en toda su obra como quien utiliza dos grandes coordenadas. Y en esta aproximación apresurada, que no pretende (ni sabría) ser un análisis crítico, sino una simple incitación a la lectura realizada no por un especialista sino simplemente por un lector apasionado, así que, por poner un poco de orden en mi exposición y en mi cabeza (deformación profesional, que ya saben que nosotros los profesores sin un esquema de los temas terminamos hablando de la prensa o de las carreras de caballos y como barreras para que ustedes confirmen en qué momento me estoy yendo por las ramas), destacaría como puntos-guía los siguientes; 1. Ese niño con gafas que me mira. 2. Cantar y contar: Poesía y narrativa. 3. La mirada del viajante 4. El viajero siempre vuelve al territorio y los vecinos del poniente. 5. Todo lo vivido tiene vocación de cuento. Quedo, pues, con vosotros, cada jueves, a las ocho (la hora del poeta) para dejaros aquí, uno a uno cada uno de los punto que os digo. 3 A. Pereira, Antonio Pereira y los niños, León, Editorial Everest, 1989, pg.5

sábado, 17 de septiembre de 2022

Justicia terrenal


Marca la hora un reloj lejano y el secretario sale del despacho, sopeso en el bolsillo la pequeña howlita. Me relaja.

Sonrío, quién dijo aquello de si no te gustan mis ideales… Yo tengo estos y los que hagan falta, uno por caso. También Lidia acude al recuerdo, aquella medio bruja y sus flores de Centaury, aseguraba que con ellas mis convicciones se mantendrían firmes, sin influencias.

 Tal como se hacen estás cosas estamos el abogado, su cliente y el sobre del dinero. Justicia, la diosa más ingenua, está tras ellos con sus ojos vendados, parece distraída.




Micro escrito siguiendo la propuesta del mes de septiembre de: El blog de Lidia, texto de menos de 100 palabras, relacionado con la carta, en él tiene que aparecer el mineral howlita (turquesa blanca) y opcionalmente mencionar las flores de Centaury.



viernes, 9 de septiembre de 2022

Paredes mudas

 

Esperanza espera. Fotografía de @elemojer



El sol se muestra insolente a esta hora en la que la ciudad pierde la memoria, mientras espero, la sombra menguada no ofrece un refugio sólido, los edificios muestran su cara atemporal, que es, a la vez, la del ahora y la del tiempo pasado.


A través de las grietas se filtra la memoria del lugar, susurros de amores furtivos se sobreponen a las risas infantiles. De puntillas se asoman los lamentos sordos que  estas paredes ciegas guardan.

Paredes desnudas, hermanas del silencio de los cementerios, en su soledad resuena el eco de disparos que nunca escuche y que aún se resisten a ser olvidados.


lunes, 8 de agosto de 2022

Ante la certeza

 


Fotografía de Jimmy Chang en Unsplash



 Relajarse, respirar hondo, abrir la mente, dejar salir las dudas y admitir… 
aunque parezca tarde, que andas perdido.


sábado, 16 de julio de 2022

El Club de la Microficción Nº 4

 


Muy buenas a todos, hace ya unos días que David Rubio cerro la quinta temporada de su blog: El tintero de oro. 

Para que no nos aburramos en las vacaciones ha publicado una nueva recopilación en la que también tengo el honor de participar.

Aquí os dejo el enlace para su descarga gratuita en Lektu.

Lektu - Descargar Ebook El Club de la Microficción nº 4: Fan Fiction

En este enlace se puede leer sin necesidad de descarga. 

El club de la Microficción 4 Fan Fiction (yumpu.com)

Espero que os guste. Feliz verano a todos.



miércoles, 29 de junio de 2022

La fuente

 

Fotografía de Paolo Celentano en Unsplash



Era un hilito de agua delgadito e insignificante, sin nada de particular. Lo que hacía de esa fuente algo especial eran los sueños que regalaba a todo aquél que la escuchaba.

Cuando remodelaron la plaza nadie la echó en falta y nadie se dio cuenta de que soñar cada vez era algo más extraño, hasta que los sueños se secaron del todo, los gorriones se ausentaron y la vida se tornó un lugar gris en el que la ilusión pasó a ser algo sospechoso.


jueves, 23 de junio de 2022

ESCRIBIENDO RELATOS A HOMBROS DE GIGANTES

 



Buenas, David Rubio vuelve al ataque con una nueva recopilación de relatos, en la que también participo.

Espero que os guste y la disfrutéis, aquí dejo el enlace para su descarga gratuita:

Lektu - Descargar Ebook Escribiendo a hombros de gigantes nº 4: Truman Capote y Desayuno en Tiffany's

domingo, 19 de junio de 2022

La siesta

Fotografía de Marco Aurelio Conde en Unsplash

 Procuro no mover un músculo y a pesar de ello el sudor perla mi frente, el sofá insiste en abrazarme de modo amenazador, quiere tragarme.


Escucho entre brumas el rumor que produce la puerta del garaje del vecino. Ya han llegado.

Pronto repetirán la canción, los gritos por lo general están teñidos de cierto histerismo. No recuerdo que la niña en ningún momento suplique o pida perdón por los insultos, lo que escucho cada tarde es la voz de su padre tratando de que se calme.


Esta tarde las voces reverberan llenando con su presencia la penumbra, todo es irreal, el bochorno y la oscuridad consiguen que el sonido parezca nacer de forma espontánea en medio de mi salón. El tiempo se ha vuelto pegajoso. Tumbado, ni yo mismo creo ser real.

Y sin embargo algo cambia en un momento. El silencio se sobrecoge. Lo terrible impregna el ambiente.


Cuando sonó el timbre, no tenía duda de qué sería él. Entró con una cuerda en la mano, quería que por favor, le dejara pasar al patio.

―Creo que ha sido el calor― me dijo sin tan siquiera alzar la mirada del suelo.


Debí dormir un par de horas antes de avisar.

No he querido conocer los detalles… En cuanto le descolgaron me prometí cortar el árbol.


domingo, 5 de junio de 2022

En vela

Fotografía de Skylar Kang en Pexels


 Se marchan decepcionados, la visita como cada noche ha terminado en nada.

Mis fantasmas son insistentes hasta dar lástima.

Tal vez una de estas noches les prepare una fiesta a ver si se alegran…o asustan y me dejan en paz.


sábado, 28 de mayo de 2022

EL CLUB DE LA MICROFICCIÓN Nº 3: ¡LEYENDAS URBANAS!

 


Hoy os presento otra colección de historias recopiladas por David Rubio a través de su blog: El tintero de oro. En este numero se incluye un micro escrito por mi, presentado en su momento en este blog.

Aquí dejo el enlace para la descarga gratuita en Lektu:

Lektu - Descargar Ebook El club de la Microficción nº 3: Leyendas urbanas

También se puede leer en Yumpu, sin necesidad de descarga:

El club de la microficción nº 3 Leyendas urbanas (yumpu.com)

Quiero dar las gracias a David Rubio por el trabajo que se toma a la hora de confeccionar la revista  sus ilustraciones.

Un saludo a todos, espero que os guste.

domingo, 22 de mayo de 2022

Que arda Babel

Fotografía de Anthony Rao en Unsplash

El humo ensucia la imagen y a pesar de lo aberrante de la escena en ella hay oculta cierta poesía. Las pavesas caen encendidas sobre nosotros. La palabra viaja con el viento.

Venerables ediciones son profanadas, sus hojas desgarradas con saña asemejan pájaros negros que vuelan directos a la hoguera, 

El tiempo se desliza sin prisa,  juega a esconderse entre la luz y con ella van las palabras, se ordenan por sí solas.

«Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres». Cuánta verdad.

La soberbia les hace pensar que cualquier atropello es gratuito.

Hace rato que los abandoné, salí asegurando bien las puertas tras de mí. En su borrachera de devastación, ni se fijaron. Lo de menos fue hacer que ardiera la casa.

Ahora, gritan encaramados a las ventanas, el terror les ha hecho perder la arrogancia.

Nadie a mi alrededor parece prestarles atención, absortos; solo hay ojos para un tesoro que arde.


Pd.: Relato escrito siguiendo la propuesta del Blog Acervo de Letras: VadeReto, correspondiente al mes de mayo.


miércoles, 18 de mayo de 2022

Recital de poesía

Por si os interesa, un amigo ha preparado un festival de poesía en la terraza de su bar.
Bar El Candil Yuncler (Toledo).
Sábado 21 de mayo - 20:00 h

viernes, 13 de mayo de 2022

No chilles

Fotografía de Ross Sneddon en Unsplash



 En el vagón el ruido ha cesado, la paz tapiza de sangre los cristales. El cuchillo tiembla asustado.

Sólo una chica, al fondo, se levanta encerrada en sus papeles, abandona el vagón sin ser consciente de lo sucedido.


Desde el andén vacío, la muchacha, ahora sí, mira hacia aquí, en su desconcierto se refleja el pánico.


Al cerrarse las puertas el ruido regresa, no soporto la imagen de esa mujer que grita con la mirada.

¡Por favor... ! ―no chilles.



Pd.: Micro escrito desde otro punto de vista del micro: Plectro de Manuela Fernández Cacao, publicado en su blog del que aquí os dejo el enlace:


viernes, 6 de mayo de 2022

Demasiada suerte


 Más tarde lo sabré, he tenido el exclusivo honor de que un meteorito casi acabe conmigo.

―¿No es fabuloso? El único ser humano en la historia en ser acertado como un conejo entre las orejas. ―Pero como digo, eso será más tarde cuando lo sepa.

De momento, en mi cabeza, corría perseguido en una espiral sin fin por Palas (no me preguntéis cómo supe su nombre), una asteroide desmesurada y loca, qué quiere que me case con ella. 


Ahora, que estoy recuperado del golpe, la busco con el telescopio.

―¡Que ya compré el traje y las alianzas!―



Pd.: Micro escrito para la convocatoria del mes de mayo de Escribir Jugando de: El blog de Lídia. Con un máximo de 100 palabras, inspirado en la carta y el dado, siendo opcional hacer una referencia al primer asteroide.


domingo, 1 de mayo de 2022

Cerveza caliente

Fotografía de Vaughan Willis en Unsplash

 En el plato huesos de aceituna abandonados y en la boca la amargura de un trago largo; largo y tibio.

La hora del aperitivo, sin final aparente, esconde un anhelo de pantalones cortos y rodillas desolladas.

En la memoria se recrean las carreras en la plaza, el pan con vino y azúcar. Los cromos, las chapas; las bragas de Pilu. Domingos soleados de misa, paseo y paella. Carruseles de vencejos. La ilusión por ser el que más lejos meaba. Aquellas revistas leídas a escondidas, la siesta, las picaduras de mosquito.

Mamá llamándonos a merendar. El, un, dos, tres…


―¿Qué le echarán a esto…? ―Qué recuerdo tantas gilipolleces y no, que he hecho con el mechero.






sábado, 23 de abril de 2022

La pequeña Frankenstein

La luz regresa y yo permanezco en el desconcierto.

La película aún la tengo clara, la criatura atravesada por el rayo vivificante, sus ojos abriéndose…


Meter los dedos en el enchufe no es lo mismo, aparte del latigazo que me ha sacudido.

La muñeca mantiene la mirada vidriosa, no respira, ni hace nada.

Mamá, ha llegado zapatilla en mano. Ella sí que me va a devolver «a la vida».


lunes, 18 de abril de 2022

Las cualidades del humo

Fotografía de Sander Sammy en Unsplash

 En su trabajo y para asuntos como este, un sombrero Fedora es indispensable, lo mismo que es imprescindible el cigarrillo, porque en casos así fumar es un clásico y es muy oportuno que el humo del tabaco sea el responsable de unos ojos vidriosos


Ella ciertamente se merecía otra cosa, en los días que llevaba siguiéndola había sido incapaz de encontrar nada reseñable, salvo que era ancha de caderas y lucía un peinado anticuado qué no le favorecía. Lo de su risa atolondrada, hasta le proporcionaba cierta gracia.

Justo lo contrario que el amargado que lo contrató, un tipo elegante de mirada dispersa, obsesionado con saber que hacía su costilla cuando él no estaba.


En aquella tarde oscura tanta tranquilidad alteraba sus instintos, algo no terminaba de funcionar.  

Cuando entró, el apartamento se diría que contenía la respiración, apresaba el silencio. La luz de los neones jugaba a las sombras con una persiana mal ajustada.

Papel pintado y un centro de flores ajadas trataban de dar sensación de hogar, algo que un zapato fugitivo y una silla fuera de lugar echaban a perder.

―Hoy, no ha sido un buen día. ―se dijo.

El peinado de ella definitivamente parece arruinado. Y, ojo de puta, como él lo llamaba, por fin había logrado centrar la mirada.


No aguanta ver sus sangres mezcladas empapando el suelo. La boca le amarga.

Necesita un trago con urgencia.


En la calle, los indigentes rebuscan en la basura, los perros se persiguen el rabo y la gente pasea indiferente… la vida no se da por aludida.

Mientras se aleja, crece el ruido de sirenas, se sube el cuello de la gabardina y recoloca el sombrero. El humo de un cigarro protege al mito en su huida, oculta la tristeza, debe mantener a flote su imagen de detective duro.



Pd.: Relato presentado fuera de concurso en el blog: El tintero de oro, en la edición dedicada a la novela El Halcón Maltes de Dashiell Hammett.